‘Buda’ no es una biografía, sino una reconstrucción de la leyenda.
Barack Obama llegó a la presidencia arropado por una popularidad que Fidel Castro creyó que nadie más que él podía y merecía tener.
El Papa Francisco elogia la “gran madre Rusia”, generando críticas desde Ucrania. Mientras el Vaticano busca mediar, Ucrania insiste en una paz justa y cuestiona los vínculos papales con Moscú.
The Wall Street Journal: “El programa ofrece permisos de trabajo, protecciones contra la deportación y una vía hacia la ciudadanía”.
María C. Werlau (Cuba, 1959). Fundadora de Archivo Cuba. Escritora e investigadora. El trabajo de Archivo Cuba ha logrado documentar más de ocho mil víctimas directas del régimen cubano. Vive exiliada en Miami.
El arte emergente en Cuba atraviesa un sendero de decadencia, una senda oscura y tortuosa donde la llama de la creatividad parece extinguirse gradualmente.
The Atlantic: “¿Por qué aceptar una propuesta de paz cuando el objetivo es la ‘guerra permanente’?”.
Monika Fox brilla por fin ahora en la internet cubana, para recordarnos que no conocemos las dimensiones groseras de nuestra debacle. Ni tampoco, lo grotesco de nuestro carnaval.
“Hay un horror arcaico en esta sed de sangre que ya no creía posible en estos tiempos. Esta masacre tiene el patrón de la aniquilación mediante pogromos, un patrón que los judíos conocen desde hace siglos”.
Una interesante lectura de Indómito, de Vladimir Hernández, ganador del Premio Internacional de Novela L.H. Confidencial
Empecé mis treinta años en medio de la pandemia: mayo del 2020. Este sábado cumplo treinta y uno. Este es mi trigésimo primer manifiesto, donde confieso que dentro de la intranquilidad, el miedo y el nerviosismo, he encontrado una especie de tranquilidad. Felicidades, Amanda, en tu día.
Piñera se empeñó en una empresa expresionista y ‘povera’, alternativa a lo que se esperaba de un escritor cubano. Es como Rafael Blanco y Arístides Fernández. Ni siquiera es como Fidelio Ponce: más cómodo de manejar a la hora de implementar las conspiraciones de los lugares comunes nacionalistas.
“La producción de Infraestudio ocurre en la intersección de necesidades externas con obsesiones privadas: deseos ajenos y propios. Los encargos generan las partes de un sistema abierto y las obsesiones las engranan. Cada edificio, cada instalación, cada libro es una caminata en círculos sobre las mismas obsesiones”.
“El arte como necesidad, un órgano más del cuerpo, un medio que tengo para hacer catarsis, drenar el día a día y a la vez meditar. Mi trabajo nace de lo fortuito, de ese azar concurrente que se vuelve búsqueda y encuentro a su vez”.