Kirenia Carbonell Diéguez es una activista comprometida con la defensa de los derechos humanos, la libertad y la democracia en Cuba.
Kirenia Carbonell Diéguez es una activista comprometida con la defensa de los derechos humanos, la libertad y la democracia en Cuba.
Después de leer ‘En muletas por la vida’, de Nilo Noel González Cabrera, no existe justificación alguna para culpar al destino de nuestras inapetencias y mediocridades.
La RAE critica las directrices sobre “Lenguaje no sexista en la administración parlamentaria”, argumentando que distorsionan el español sin avanzar en la igualdad de género.
¿‘Solamente el dolor, ese gusano que roe…’?, digo para mí, queriendo nunca olvidar.
¿No te das cuenta de que estás creando un nuevo proletario y generando el descontento de una clase que logramos extinguir desde los años 70?
El mercado se saturará, los coleccionistas dejarán de pagar cifras astronómicas por objetos sin valor real y el sistema colapsará.
Lo diré de entrada: con este libro he tenido una pelea cordial, un diálogo tenso que ya dura 30 años o más.
La Revolución pesaba sobre nuestros hombros con una gravedad siniestra. No era una abstracción, como preferíamos pensar.
Una lectura de Un buen tío. Cómo el populismo y la posverdad liquidan a los hombres’ (Ariel, 2018), el último libro de Arcadi Espada.
‘Delivery’ es una entrega de la serie ‘Cosa seria’, una columna de opinión del artista Omar Santana, en ‘Hypermedia Magazine’.
“El próximo sábado 28 de mayo, a las once de la mañana y en la Feria del Libro de Madrid, el escritor Alberto Muller presentará sus libros ‘¿Por qué Fidel abandonó al Che?’ y ‘¡Pobre Cuba!’. Dos libros que, estoy convencido, deberían estar en el librero hogareño de todos los cubanos”.
Hablar, en Cuba, de la carne, es viajar a tres regiones conexas y aposentarse en ellas simultáneamente: la carne sexualizada, la carne trucidada (asesinatos, feminicidios en su inmensa mayoría) y la carne comestible, que deviene cada vez más un manjar incorpóreo.
En el contexto del arte cubano, el ensayo pictórico de Reynier resulta una escritura con carácter, con una cierta frontalidad que, a ratos, hiere y provoca.