Yo, el más viejo de la fiesta: treinta años.
Yindra Elizástigui (Madre cubana, 50 años). Su hijo, Luis Robles, cumple presidio político por manifestarse pacíficamente en las calles de La Habana.
Wegner, eufórico con los progresos de Osleys Iglesias, lo considera el talento boxístico más importante que ha visto desde la época de la RDA.
A un año de la muerte del escritor Edmundo Desnoes, nuestra revista comparte un capítulo del libro ‘Landing in New York’, de Felicia Rosshandler, pareja del escritor. Traducción, revisada por la autora, de Orlando Luis Pardo Lazo.
Con gafas de escolta, bigotín de la KGB, pañuelito de Luis Vuitton (¿regalo de Ana de Armas?) y su impecable look de chulo con traje y corbata, desde un poster de autopropaganda nos sonríe feliz.
No hay mejor ni peor metáfora que la de ese animal “fajado por Dios, que entra poderoso en el desfiladero”, para observarme a mí mismo en un devenir. El de Cuba. O, mejor, el de la Revolución.
Una agonía merecedora de la altura griega de la palabra ʻtragediaʼ: la persistencia de un héroe ante una fuerza insuperable que lo confronta.
‘Quiero’ es un libro sobre fantasías sexuales femeninas. Yo quiero hablar de César Aira.
Luz Escobar es periodista y fotógrafa. Durante su trayectoria, ha recibido múltiples reconocimientos, incluido el Premio Libertad de Prensa del diario español ‘El Mundo’.
El yoísmo es una maña perniciosa para la poesía cubana, porque el arte es mimesis y la poesía cubana arrastra su yoísmo automático e irreflexivo, desconectado de las cosas.
‘Prepotencia médica’ es una entrega de la serie ‘Cosa seria’, una columna de opinión del artista Omar Santana, en ‘Hypermedia Magazine’.
¿Cómo se explica que una plataforma como Archipiélago, que no es un movimiento político ni gremial, que ni siquiera se autodefine como disidente, haya sido capaz en muy corto tiempo de reorganizar y dinamizar el proceso de resurgimiento de oportunidades políticas para los cubanos?
Seguramente, si una gallina me hubiese picoteado un pezón en la adolescencia, me hubiese excitado. Quién sabe.
Estos creadores asumen el arte como una actitud ante la vida y pueden llegar a convertirse en parte de sus propias piezas. Crean bajo un impulso inexplicable, acosador, casi animal que, a la vez, es el más humano.