Con gafas de escolta, bigotín de la KGB, pañuelito de Luis Vuitton (¿regalo de Ana de Armas?) y su impecable look de chulo con traje y corbata, desde un poster de autopropaganda nos sonríe feliz.
Con gafas de escolta, bigotín de la KGB, pañuelito de Luis Vuitton (¿regalo de Ana de Armas?) y su impecable look de chulo con traje y corbata, desde un poster de autopropaganda nos sonríe feliz.
¿Por qué los periodistas jóvenes son capaces de trabajar para los medios estatales incluso cuando los perciben como personal y profesionalmente opresivos?
El ejército cubano muestra vastos arsenales subterráneos de armas de la era soviética, destacando depósitos estratégicos cerca de la costa estadounidense.
‘Quiero’ es un libro sobre fantasías sexuales femeninas. Yo quiero hablar de César Aira.
Luz Escobar es periodista y fotógrafa. Durante su trayectoria, ha recibido múltiples reconocimientos, incluido el Premio Libertad de Prensa del diario español ‘El Mundo’.
“Son intelectuales orgánicos respecto a una hegemonía política sustentada en lo contrario que dice defender”.
I thought I could fly when really / I was just a leaf in a bird’s beak. // Pensé que podía volar, cuando en realidad / era sólo una hoja en el pico de un pájaro.
“Nuestros hijos nos salvan; desde nuestros pedazos, nos rehacen”.
“La patria existe donde esté mi hijo, donde estén él y mi esposa, donde la angustia sea expulsada por el cariño y la paz”.
La obra filosófica de Jorge Mañach tuvo su mejor momento entre mediados de los 40 y principios de los 50, cuando su permanente intervención en la vida pública de la isla, tan intensa durante las revoluciones de los 30 y los 50, fue menos protagónica. En esos años el pensamiento de Mañach se acercó más propiamente a una articulación filosófica profesional, sin una apuesta sistemática que, como veremos, era una renuncia básica de su proyecto de saber.
El esfuerzo decisivo de 1969 es el verdadero poema. Al decir poema quiero decir maldición.
“El mundo de los NFT también es una sociedad. Por cierto, mucho mejor que la del mundo tradicional”.
Solo plantearse la pregunta de si un acontecimiento de arte organizado por la institución —dígase Gobierno en este caso— debería suceder en medio de la violencia que esa misma entidad aplica sobre sus ciudadanos, es suficiente para negarlo.
“
El curador es un proyectista de puentes que proporciona un acceso creativo. Es un negociador y su arma fundamental es su estrategia, mientras que el artista es lo inesperado”.