Sin embargo, sí hay un Castro en quien te reconozco. Te hablo de Sandro Castro, que al igual que tú, ‘my President’, es un malentendido.
Sin embargo, sí hay un Castro en quien te reconozco. Te hablo de Sandro Castro, que al igual que tú, ‘my President’, es un malentendido.
De las hábiles manos de Nicolás no sólo salían las piñatas para los cumpleaños de todos los chamas de la cuadra, sino también, ¡maravilla de maravillas!, modelos en madera de barcos y aviones, a escala y con lujo de detalles.
‘Distintos modos de contar ovejas’ es una entrega de la serie ‘Epizootia’, una columna de la artista Camila Ramírez Lobón en ‘Hypermedia Magazine’.
“Donde antes había mártires, hay cuadros de ‘Hello Kitty’. Donde antes había discursos épicos, hay suspiros”.
La compañía presenta seis obras de Tennessee Williams que exploran la represión, la soledad y la fragilidad humana.
Un viaje a La Habana en 1997 revela una isla de contrastes, donde la vida cotidiana desafía tanto el mito como la propaganda.
Fue testigo de una época sin testimonios y enfrentó el cáncer que lo mató con su habitual sarcasmo.
La defensa del acceso a Internet no es solo una demanda técnica; es una batalla por el derecho a pensar, crear y disentir en libertad.
Al movilizar unilateralmente a la Guardia Nacional, Trump apuesta por la fuerza para sostener su agenda migratoria, a pesar de las consecuencias.
Cuenta el dramaturgo cubano Héctor Santiago de una noche en que se hallaba sentado con su amigo Reinaldo Arenas en la famosa heladería habanera Coppelia.
¿Qué dijo exactamente Amelia Calzadilla como para provocar que ‘Cubadebate’ le otorgue su atención?
Conocí a Alexis Díaz de Villegas en el noveno piso del Teatro Nacional. Más bien conocí a su personaje Segismundo, de ‘La vida es sueño’. “Qué sujeto tan extraño”, me dije. No parecía humano. Era un animal. Un felino.
“Soy un gran amante del humor. Si es negro y agrio, mejor. Adoro el minimalismo, la inmediatez y lo efímero; así que el meme me viene como anillo al dedo en tanto forma de expresión”.
Cultivar el odio es clausurar las vías civilizadas para bregar con la injusticia, es —a fin de cuentas— invitar a la violencia. Toda expresión de odio es un búmeran que lanzamos, sin saberlo, contra nosotros mismos.