“Ahora lo que me falta es un país. Me falta un país con cuatro gatos, una madre y un mar. Eso es lo que estoy buscando”.
“Ahora lo que me falta es un país. Me falta un país con cuatro gatos, una madre y un mar. Eso es lo que estoy buscando”.
“Al matar a Alexei, Putin mató la mitad de mí… Pero aún conservo la otra mitad, y eso me dice que no tengo derecho a rendirme”.
“La libertad es una fuerza transformadora que ha demostrado tener la capacidad de hacer realidad sueños que, hasta hace poco, eran patrimonio exclusivo de la ciencia ficción”.
Negro, Gastón. Blanca, Lydia. Católicos y homosexuales. Sobre todo, convencidos contrarrevolucionarios y anticomunistas.
“Apoyar a los periodistas independientes y a los activistas democráticos en Cuba no solo es un imperativo moral. Es también una inversión estratégica”.
Barrenechea fue arrestado el 8 de noviembre de 2023 tras participar en una manifestación pacífica. Ahora, tras agravarse la enfermedad de su madre, las autoridades han negado el permiso para que pueda visitarla.
Incluso bajo la lectura más optimista de la revolución MAGA, Trump ya ha causado un daño duradero a las instituciones, las alianzas y la reputación moral de Estados Unidos.
Llamadme Carmen. Siempre quise empezar una novela así, aunque no tuviera la fuerza de aquel «Llamadme Ismael» con el que comienza ‘Moby Dick’.
El investigador y columnista Eduardo López-Collazo da el salto a la novela de la mano de su ópera prima ‘Narcisos’.
Una lectura de Un buen tío. Cómo el populismo y la posverdad liquidan a los hombres’ (Ariel, 2018), el último libro de Arcadi Espada.
Fayad contaría toda su vida con el aura maldita y atractiva de haber errado junto a Nivaria Tejera y Agustín Cárdenas, entre otros cubanos, por el mítico París de la posguerra antes de volver a Cuba en 1959.
Ramses usa la pintura como una confesión, un ejercicio de afirmación frente un mundo posible. La semántica de la pintura tendría que atender, en su caso, a las particularidades de esa voluntad de decir y de cifrar.
El avión esperando por mí en tierra y mi mente ya en Miami. En la llegada, la frase temida: “Me acojo a la Ley de Ajuste Cubano” pitando duro en mi cabeza, volviendo mantequilla derretida todas mis coyunturas.