“No habrá que emplear la fuerza, ni habrá que andar con fusiles por la calle, ni metiéndole miedo a nadie”.
“No habrá que emplear la fuerza, ni habrá que andar con fusiles por la calle, ni metiéndole miedo a nadie”.
Me levantó la saya y metió la mano por un costado del blúmer, directo a la vagina.
A veces, el socialismo parece ser sólo una larga lista de todo lo que no puede hacerse.
No estoy incitando al pueblo hastiado de tanta miseria a armarse. Aunque, pensándolo bien, ¿y si cada cubano se construyera una…?
La locura es un territorio al que han sido desterrados millones de seres divergentes del constructo cultural conocido como “normalidad”.
Ya mi país-hogar, tal como lo recordaba, se esfumó. También emigré, aunque mi cuerpo permanezca.
No hay peor astilla que la del mismo garrote. Y después se preguntan por qué las campanas han doblado por Trump.
Así quería verlos, tranquilitos. Dándose la mano y todo. Ayer, Joe Biden y Donald Trump. Hoy, Donald Biden y Joe Trump.
Indie Wire: “Una activista cubana simpatizante de Trump lucha por la democracia en un documental sobre nuestras diferentes definiciones de libertad”.
Se siente bien sentir que los mambises están de vuelta, que ya no hay que importarlos, y que no hay quien los detenga.
La detención de disidentes y el acoso indiscriminado a los artistas responde a la misma estratagema: profundizar la crisis para provocar la tan esperada intervención unilateral norteamericana. Que no se le llame “intervención”, sino “SOS” o “interés humanitario”, es irrelevante.
Se ha producido en la Cuba actual el mismo fenómeno que ocurría en la RDA de fines de los 80: la desconexión de los líderes políticos y de las fuerzas de seguridad e inteligencia con los sujetos bajo su control.
En todo: la perfección técnica, el gusto exquisito, la agilidad del experto cazador de paradojas.