El bollo ʻrealistaʼ de una modelo real o el bollo ʻidealʼ del pintor.
El bollo ʻrealistaʼ de una modelo real o el bollo ʻidealʼ del pintor.
Una comisión creada para investigar que motivó la transmisión no autorizada en TV cubana del documental de Juan Pin Vilar publica sus conclusiones.
El principal opositor del Kremlin, Alexey Navalny, es condenado a 19 años en un juicio tachado de “montaje político”, aumentando tensiones en el escenario político ruso.
Ucrania lucha por su supervivencia y moviliza todos los recursos posibles tanto dentro como fuera del país. Mientras tanto, Rusia oficialmente aún no está en guerra, pero está llevando a cabo una “operación militar especial”.
Erick Brito (Cuba, 1989) es activista y miembro de “Cuba en Familia” organización que apoya a familiares de presos políticos en Cuba. Vive exiliado en Miami.
“El presidente francés convoca elecciones anticipadas tras ser derrotado”.
Los partidos europeístas retienen la mayoría en el Parlamento Europeo con un 63% de los votos, a pesar del crecimiento de fuerzas euroescépticas.
“Es el relato de un judío tan escrupuloso con el ‘shabat’ que prefiere quedarse en su habitación, como los padres del desierto, hasta que la tentación venga a buscarlo”.
“Si no vienes a jugar, no me dices quién te mandó, y ni siquiera me das tu verdadero nombre, mejor te vas”.
La avalancha ha comenzado: nada la detiene, es una cuestión de tiempo. Ellos lo saben, y también saben que no hay reunión con flemáticos viceministros ni con mediadores. San Isidro está en movimiento, y ha enfrentado el cinismo de un sistema totalitario que aspira a la eternidad en cuerpo y alma.
“El intercambio de ideas siempre va a ser positivo y de alguna manera beneficia al estudiante; solo hay que tener mucho tacto a la hora de saber con qué quedarse de lo que se discuta o se plantee en una crítica. Ah, muy importante: no fundirse. Sencillamente nadie tiene la verdad”.
Teniendo una obra deliciosa y todas las posibilidades para posicionarse en el campo del arte desde una retórica de empoderamiento más que convincente, la pintora mexicana Roberta Lobeira no cuenta, no existe, ahora mismo, para ninguna de las narrativas del arte contemporáneo latinoamericanas, menos aún para las europeas.
Hoy se sienten seguros de que ganaron la batalla. Porque, para ellos, la diversidad de criterios sobre cuestiones políticas solo merece guerra y aniquilación. Pero lo cierto es que han perdido, estrepitosamente, la confianza de muchos. Han perdido ellos y hemos perdido los demás, que aún no sabemos articular un pacto cívico.