Laritza Diversent es abogada. Máster en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario. En 2010, fundó el Centro de Información Legal Cubalex.
Laritza Diversent es abogada. Máster en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario. En 2010, fundó el Centro de Información Legal Cubalex.
El fascismo entre los cubanos no es nada particularmente malo. Por el contrario, se nos da bastante bien y lo entendemos mucho mejor que a la democracia.
El destino de Argentina pende de un hilo: La promesa de estabilidad de Massa frente a la sacudida radical de Milei en la votación decisiva de este domingo.
Pedir una existencia libre de riesgos es pedir algo completamente imposible, mientras que la búsqueda por minimizarlos sigue siendo la principal motivación del progreso humano.
Una invitación voluptuosa y celebratoria para cerrar 2024. Que, en medio del páramo, el espíritu de la Navidad los arrope en los tiempos por venir.
Si un padre muere de súbito en La Habana, y uno está literalmente del otro lado del espejo, ¿dónde se produce o acontece o se hace el dolor?
Para qué medir la felicidad, si la infelicidad y el desatino son el gran nudo, la perfecta armonía de este país.
Dejar solo el templo en los días de fiesta es desertar de las banderas de la patria; y ¡de la patria puede tal vez desertarse, mas nunca en su desventura!
Está mal que el presidente de un país donde la economía es de mayoría estatal, y donde el sector privado cuenta con muy pocos canales de gestión y promoción, utilice la imagen de un negocio privado, producida claramente con fines comerciales, para felicitar a las madres cubanas.
Los NFT, ‘tokens’ no fungibles o coleccionables digitales que utilizan la tecnología ‘blockchain’ como manera de autentificación, llegaron a Cuba. Una prueba de cómo te posicionas frente a las nuevas posibilidades de crear y vender arte digital, es si estás persuadido de que los NFT son viables. El artista Paolo De lo explica.
“Falta gente joven que quiera hacer su obra independiente. Existen iniciativas así, pero en mi opinión siguen siendo pocas. El teatro cubano actual tiene que ir hacia nuevas búsquedas expresivas, acompañado de esa libertad con la que nació, y que no puede ser mutilada”.
“La relevancia de la generación de los ochenta terminó siendo local, insular: solo fue notable dentro del contexto de Cuba; fuera de las fronteras, no generó una diferencia. Nuestros logros como artistas en el mundo, están marcados por la individualidad”.