Diré que —como mucha gente— yo nací en La Habana. Aclararé, además, que la ciudad donde vine al mundo ya no existe.
Diré que —como mucha gente— yo nací en La Habana. Aclararé, además, que la ciudad donde vine al mundo ya no existe.
En pleno preludio electoral, Quito vive una ola de terror tras el asesinato del candidato Fernando Villavicencio. Con conexiones a carteles y tensiones políticas, Ecuador enfrenta una grave crisis institucional.
Vivimos en una época extraña en la que las narrativas han suplantado a los hechos y no me hacía ilusiones sobre cómo los medios de comunicación corporativos responderían a mi frenética actividad.
AP: “El primer atleta transexual de Cuba muestra los progresos y los retos a los que se enfrentan las personas LGBTQ en la isla”
The New York Times: “No se puede esperar que los votantes ignoren lo que fue evidente: Biden no es el hombre que era hace cuatro años”.
The New York Times: “Si el presidente Biden se planteara seriamente abandonar la carrera, la primera dama sería la figura más importante, aparte del propio Biden, para tomar esa decisión”.
The New York Times: “Puede utilizar su verdadero superpoder: será una implacable fiscal del clarísimo caso político contra Donald John Trump”.
The New York Times: “Los demócratas tienen la obligación política de elegir al candidato con más probabilidades de ganar. Esto se convierte en una obligación moral”.
Nunca supe por qué me buscó. Quizás por el miedo o la soledad en que vivía. Tal vez porque parecía un cura con mi calva. O un tipo asexual, por haber perdido cuatro dientes.
Las ocupaciones pacíficas contra el poder no funcionan por unas horas, sino por días o semanas. Los debates con los poderosos no se hacen con las puertas clausuradas, sino en vivo en plena televisión pública nacional. Las agendas y el tiempo ahora los ponemos nosotros, no los usurpadores que llevan décadas comprando tiempo.
“Somos conscientes de que Silent Specific no cambiará nada, ni mucho menos solucionará o transformará la realidad cubana de ahora. Pero de algún modo encontramos en esa realidad paralela que son las redes sociales una vía de aproximación y una brecha para aprovechar la coyuntura y aterrizar la utopía”.
Las feministas, antirracistas, decoloniales, anticapitalistas, podríamos no militar en el Movimiento San Isidro, pero necesitamos justicia para Denis, Luis Manuel y Maykel. De nada sirve la igualdad si no hay garantías para ejercer la libertad de expresión, de creación, y el derecho a vivir una vida plena, libre de violencias.
¿Se puede debatir en Cuba tomándole la palabra a Cubadebate? ¿Es posible enriquecer el debate cubano a partir del nivel de debate que propone Cubadebate? ¿Cómo podemos hacer nuestras las “Lecciones de San Isidro”, según Cubadebate?