¿Quién hubiera podido imaginar que tener un tatuaje que dice “libertad” en la cadera iba a ser motivo para separarme de mi hijo?
¿Quién hubiera podido imaginar que tener un tatuaje que dice “libertad” en la cadera iba a ser motivo para separarme de mi hijo?
Ronaldy Navarro (Matanzas, Cuba, 1972). Artista. Salió de Cuba en 1996. Nunca ha regresado. Creador de la página de Instagram: @sindicatodeluzyfuerza
El régimen dio con la fórmula para que al fin se dejara de hablar de Luis Manuel, de Maykel Osorbo, de José Daniel Ferrer. Descubrió que era suficiente con sepultarlos bajo cientos de otros cubanos tan valientes y desesperados como ellos, pero trágicamente anónimos.
Era como si las Fuerzas Armadas se hubieran olvidado que tenían un puñado numeroso de homosexuales presos.
Mía MP (Cuba, 1983) es poeta, narradora y fotógrafa. Su trabajo es una singular fusión de artes visuales y escritura.
A Cuba la he dejado para el sueño. Quizá sea consecuencia de la calma hipersónica con que transcurre cada jornada que he tachado hasta sumar un año y un día.
El ODC denuncia el grave daño que significa para la cultura, la reescritura a conveniencia de la historia nacional.
“Ciento setenta y dos años parecen ser mucho tiempo para mantener vivo el recuerdo de una persona”.
Por la puerta-Mishima, el agujero negro-Mishima, entré al mundo del “lacio” erotismo japonés.
El garrote y la mordaza no son la salida, como no lo son una insurrección o una intervención extranjera que aquí casi nadie desea. De modo que se hace indispensable aprender a convivir, a construir consensos; y reservar palabras como “enemigo”, “mercenario” y “traidor” para quien de veras las merezca.
“La vida en Cuba es muy chata. Aunque, ojo, tan chata como puede ser la de una familia cubana en Miami, solo que por razones diferentes. En la isla hace décadas que se impuso la grisura, hace rato que se acabó el relato. Lo que prevalece a nivel político, social e incluso doméstico, es una ausencia total de imaginación”.
“El teatro es sinónimo de libertad total. Los parlamentos estarán justificados mientras se defiendan con bomba y corazón. El teatro te da la fuerza para desinhibirte y decir todo lo que te has reprimido por muchísimo tiempo. Encima de las tablas es donde te lanzas sin medir las consecuencias, porque sabes que estarás a salvo”.
Fui pueblo, fui juventud, fui disidencia y viví bajo un trauma tal que hoy puedo ponerme en la piel de cualquiera de esos “oficiales operativos” y de sus víctimas. De mi experiencia han pasado más de diez años; sin embargo, ni un bando ni otro han cambiado.