A cualquiera, seguramente, le ha pasado por la cabeza perpetrar un asesinato. A mí misma me pasó.
A cualquiera, seguramente, le ha pasado por la cabeza perpetrar un asesinato. A mí misma me pasó.
Las atrocidades confirmadas de Hamás, el 7 de octubre, chocan con las falsas afirmaciones, lo que desata el debate en medio de la tragedia de 1200 muertos, incluidos niños, y 240 secuestrados.
No lanzó la primera piedra, sino que quiso lanzar varias piedras al mismo tiempo y con más de dos manos.
La L de lengua. La L de locos. La L de labios. La L de lamentación. La L de ʻlárguenseʼ.
La censura es un trago amargo que no desciende del esófago.
La Fundación Ludwig y sus acólitos devienen en objeto de monitoreo del estado de los derechos culturales en Cuba.
La pujanza íntima de su obra, su estilo, esta magnífica fusión de sabiduría ancestral y conciencia contemporánea.
Lo que debes saber sobre las vacunas y el autismo, según el Centro de Educación Vacunal del Hospital Pediátrico de Filadelfia en 2019.
“AXIS está lleno de incoherencias, y las amamos. Somos personas creativas que se juntan de vez en cuando a experimentar con códigos, sonidos, pigmentos fotosensibles, luces estroboscópicas y cuanto tareco se te pueda ocurrir. Cada uno de nosotros comprende el mundo de una forma bien particular”.
La posición actual de LASA respecto al gobierno cubano no puede sostenerse ni justificarse si no es como el abrazo tácito a la dictadura y a la falta de derechos. Si LASA no tiene problemas con apoyar a un Estado cuyo vocero es Humberto López, yo no puedo seguir en LASA.
El pasado 25 de mayo la Fundación Amelia Peláez emitió un comunicado en apoyo al 27N, el Movimiento San Isidro y a cada cubano en el mundo que quiera una Cuba diversa y democrática. Tuve la oportunidad de conversar con Carmen Peláez, actriz, cineasta y dramaturga, sobrina nieta de Amelia y presidenta de la Fundación.
El garrote y la mordaza no son la salida, como no lo son una insurrección o una intervención extranjera que aquí casi nadie desea. De modo que se hace indispensable aprender a convivir, a construir consensos; y reservar palabras como “enemigo”, “mercenario” y “traidor” para quien de veras las merezca.