“La Habana y toda la Isla están perdiendo, ¡si es que no han perdido ya!, una guerra que no fue”.
“La Habana y toda la Isla están perdiendo, ¡si es que no han perdido ya!, una guerra que no fue”.
Ángeles Béjar, madre del expresidente de la Real Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, se encierra en huelga de hambre en una iglesia de Motril, denunciando una ‘cacería’ contra su hijo.
Venezuela y Cuba ansían integrarse a los BRICS. ¿Cuánto están dispuestas a aportar o es solo una maniobra para evitar el aislamiento?
Scienmag: “El primer cubanoamericano en ser incluido en la Academia de Ciencias en Cuba es un profesor de biología jubilado de Cal Poly y reconocido microbiólogo”.
“En el centro de un huracán todo tiene el tinte o la tesitura de la calma, mientras te mantengas alejado de las paredes del ojo”.
“Se organizó un circo electoral a sabiendas de que la entidad que arbitra el proceso y toda la infraestructura, están bajo el control absoluto del régimen”.
Informe del Departamento para la Cooperación y Observación Electoral (DECO) de la Secretaría para el Fortalecimiento de la Democracia de la OEA sobre la elección presidencial de Venezuela para el secretario general Luis Almagro.
The Economist: “Cada vez parece más probable que la esperanza en Venezuela vuelva a ser aplastada. Los venezolanos de a pie pagarán el precio”.
Se considera una contravención el difundir, a través de las redes públicas de transmisión de datos, información contraria al interés social, la moral, las buenas costumbres y la integridad de las personas. ¿Pero «contrarias» según quién?
“El arte no puede cambiar el mundo, pero sí puede reinventarlo, puede generar una grieta en lo que entendemos por realidad. El artista muchas veces funciona como catalizador, como una chispa que hace que se desencadenen una serie de eventos. El artista cuestiona, propone e imagina nuevas narrativas”.
La verdad se multiplica, colegas queridos, intelectuales ensimismados, migrantes todos que un día cualquiera optaron por alejarse de la isla. La verdad es que nos marchamos y dejamos solos a unos cuantos Maykel Osorbo. Fuimos a hacernos ebbó por el margen del mundo. Y por orgullo o por agobio, dejamos a Maykel solo con su osogbo.
Si el Estado cubano, movido por las presiones del activismo feminista, llegara a asumir eventualmente la responsabilidad de crear casas de acogida, ¿cuán inclusivas serían estas instituciones? ¿Tendrían acceso a ellas las mujeres que el Estado no reconoce como ciudadanas con derechos, por causa de su activismo político?