Reuters: “Hombres provistos con armas automáticas irrumpieron en una iglesia ortodoxa y en una sinagoga de la antigua ciudad de Derbent”.
Reuters: “Hombres provistos con armas automáticas irrumpieron en una iglesia ortodoxa y en una sinagoga de la antigua ciudad de Derbent”.
El reciente golpe en Níger desvela una lucha mayor: Occidente enfrenta a potencias emergentes como Rusia y China por la influencia en África.
“El fracaso a la hora de poner rápidamente de rodillas a la economía rusa por su invasión a Ucrania refleja un estancamiento mayor en el campo de batalla”. Una investigación de Alan Cullison y Georgi Kantchev para WSJ.
Vogue: “Un nuevo libro de A24 explora cómo visten los directores de cine”.
“Según declaró el domingo el jefe de la Comisión de Defensa de la Cámara Baja rusa, Andrei Kartapolov, a la agencia de noticias estatal RIA”.
The Atlantic: “El movimiento político de Trump introduce a los votantes más jóvenes en su tipo de camaradería”.
NBC News: “Funcionarios israelíes han amenazado con una ofensiva militar en Líbano si no se llega a un final negociado para alejar a Hezbolá de la frontera”.
La violencia sexual es ignorada, sepultada junto a las vidas de quienes portan la herida. La violencia sexual no se ve. Opera dentro de la doble realidad del Estado revolucionario. Sin denuncias suficientes, sin datos, sin transparencia, con la escasa visibilidad de las investigaciones que se orientan hacia estos temas: la violencia sexual no existe.
Trump será olvidado con pudor, para no tener que recordar el lodazal en que convirtió a la nación americana. Su legado es la desunión, una nación ansiosa buscando un asidero. Su legado son gordos con AR15 y chalecos antibalas, a los que él llamó patriotas, ocupando sedes de gobierno y pavoneándose en calles, escalinatas, autopistas.
Estoy condenada a no regresar a mi país por 8 años. Aunque ahora además de desertora me consideran disidente, así que jamás podré regresar.
La primera deuda representacional que los realizadores independientes han buscado saldar con la guerra de Angola, ha sido la reformulación de quienes han sido considerados soldados en activo por un statu quo militar e ideológico que desterró de su vocabulario el concepto de veterano de guerra, junto con todas sus connotaciones traumáticas.