Quiero escribir, pero me sale Miami. Lo mío no es la literatura, lo mío es Miami.
Quiero escribir, pero me sale Miami. Lo mío no es la literatura, lo mío es Miami.
El régimen dio con la fórmula para que al fin se dejara de hablar de Luis Manuel, de Maykel Osorbo, de José Daniel Ferrer. Descubrió que era suficiente con sepultarlos bajo cientos de otros cubanos tan valientes y desesperados como ellos, pero trágicamente anónimos.
Compartimos contigo las ocho jugadas que dieron la victoria a la selección de Rusia. El estadio, con una capacidad de 45 mil espectadores, estaba a reventar.
Hombres con sus cuerpos flotando sobre balsas. O expuestos al sol, con el trasero al aire, en duchas.
“Vivimos en un momento liminar; más temprano que tarde se impondrá una noción de lo universal en su sentido fuerte, tradicional, que no distinguirá ni credos, ni culturas, ni filiaciones”.
Los campamentos de verano pretenden camuflar, con dinámicas de socialización y experiencias “únicas”, el diseño y transmisión de antivalores alineados al discurso oficial.
Capítulo del libro: ‘Rusia: el regreso de la potencia’, de David Teurtrie (Hypermedia, 2024).
“Sus frases, no por conmovedoras, dejan de ser asfixiantes. Martí es tan agónico como emancipador”.
“La frase martiana que sí se podía leer en toda aula cubana era aquella que prescribía la finalidad que debía tener la cultura: la libertad. Ser cultos para ser libres”.
“Talento sobra en las tablas cubanas. Lo que viene faltando es el hecho de arriesgarse y de no acomodarse. Falta más libertad creativa. Valentía para lanzarse y explorar. Romper con los esquemas y encontrar nuevas maneras de hacer. Me gustaría ver una obra en donde sienta que hay algo en juego”.
¿Cuánto tiempo más pretende el gobierno cubano retener a Luis Manuel Otero Alcántara en el Hospital Calixto García? ¿Días, semanas, meses? ¿Qué le están haciendo a un hombre al que ingresaron por la fuerza supuestamente sin signos de desnutrición?
“No sé si podríamos hablar de un arte cubano, aunque claro que lo hay. Pero quizás el término no me seduzca lo suficiente. Si me hablas de música, sí sabemos que es única en el planeta. Las instalaciones de Kcho me resultaron lo más cojonudamente cubano, a pesar de los pesares”.
Prometo volver a ocuparme de Humberto: ese compañero necesita atención. Este trabajo sobre su encuentro con Yeilis es solo la introducción a la discusión de su programa ‘Hacemos Cuba’: sus mentiras, sus distorsiones y su incitación a la violencia y la represión. La próxima vez, Humbertico, nos vemos en el estudio.