Cualquier cosa puede ser una novela, y el efecto de la novela es el mismo que el de la intensa luz: herir.
Cualquier cosa puede ser una novela, y el efecto de la novela es el mismo que el de la intensa luz: herir.
Los abogados alegan discriminación por origen nacional. La ley impone limitaciones a los ciudadanos de los países que Florida considera “países extranjeros de interés”: Rusia, Irán, Corea del Norte, Cuba, Venezuela, Siria y China.
El Eximbank de EE. UU. cancela un crédito de $800M a Pemex tras revelarse exportaciones gratuitas de petróleo a Cuba. La decisión sacude las relaciones financieras México-EE. UU.
Todos los poderes dinásticos contienen y esconden enormes dosis de podredumbre y de voracidad.
El incremento de la emigración de profesionales artistas tiene un origen directo en la represión, coacción y falta de oportunidades.
Veterano, ‘honorably discharged’, súbito huérfano, Basil estudió Turismo en el Miami Dade Community College. Hizo trabajos de ‘security guard’ y obtuvo una licencia para portar armas.
En el planeta Linkgua viven Don Quijote, Lezama y Ernesto Guevara, Lorca, Bernal Díaz, Vitruvio, los personajes de los Evangelios Apócrifos, los dioses de Lydia Cabrera y Ludwig Wittgenstein.
Relación actualizada de los artistas e intelectuales cubanos privados de su libertad.
Cuando una comienza a envejecer entiende que el único país posible, habitable, es aquel que se arma de fragmentos. Así me acerco a la no-novela de Carlos Lechuga En brazos de la mujer casada (Hypermedia, 2020), con esa candidez que acompaña al realmente no saber qué me espera.
A Otaola se le podría acusar de llevar el anticomunismo hasta la histeria propia del mismo sistema que ataca, y sería verdad. También podría decirse que enarbolar estrategias excluyentes anima a la dictadura a reproducir el mismo patrón, y sería verdad. Pero Otaola es mucho más que una verdad y muchas mentiras.
Desde que salimos en el NTV, varias activistas hemos recibido una avalancha de solicitudes de amistad en Facebook, mayormente masculinas. Y recuerdo que un día el agente Javier me dijo: “Si yo te hubiera cogido unos añitos atrás, te hubiera dado una buena tanda. Te tendría controladita, satisfecha, y hoy no estarías así, protestando”.
¿Cómo habría sido conversar con Ezequiel Vieta sobre el 27N, las agresiones a artistas, los secuestros de teléfonos celulares, las denigraciones sin derecho a réplica, las reclusiones forzadas? Él quería escribir sobre la locura, la libertad, las formas de la crueldad y la sobrevivencia de lo humano.