Terrible amanecer con la muerte. Con la noticia de la muerte de un amigo, quiero decir.
Terrible amanecer con la muerte. Con la noticia de la muerte de un amigo, quiero decir.
Vivimos en un limbo sin derechos legales, con condenas más duras en muchos casos que las impuestas a los asesinos.
El ex agente Derek Chauvin, condenado por el asesinato de George Floyd, resultó gravemente herido tras ser apuñalado en una prisión federal de Arizona.
“Es indudable el estrecho vínculo de la Alianza Francesa de Cuba con el comisariado cultural del patio, unidos en la pretensión de exportar una fachada de “normalidad” de la vida cultural del país“.
El peligro real te abraza en las mañanas y pronto te apuñalará por la espalda.
TikTok no es un lugar para conectar con otros. Es un sitio donde perder el tiempo.
“Mana, me voy del país. Venderé la casa con todo adentro. Haré la travesía hacia los Estados Unidos. Ya no resisto más…”.
El entramado de la prostitución trasciende al mero trabajador sexual para terminar involucrando a toda la sociedad.
Camila Acosta (Isla de la Juventud, 1993) ha experimentado en carne propia casi todas las estrategias represivas que el gobierno cubano despliega contra los que intentan practicar un periodismo libre de ataduras ideológicas en la isla. A pesar de todo, apuesta por quedarse en Cuba y seguir trabajando en la prensa independiente.
¿En qué piensas? ¿Quién le teme a la lluvia? ¿Cómo te lleva la vida? ¿Cómo se está ahí en el campo? ¿Y qué haces ahora? ¿Eres feliz? ¿Sabes si la Revolución te quiere?
“El teatro te da libertad para vivir, para hacer, para decir, para sentir. Me interesa sobre todo porque hace que uno se cuestione y hasta cierto punto cambie. Es un medio para canalizar las cosas más viscerales. Esa comunicación que se genera entre el actor y los espectadores, cuando hay un mensaje concreto, es vital”.
Sentada en una habitación sin ventanas, leo una novela que dispone, desde la crueldad doméstica, la violencia primitiva de los sistemas afectivos y políticos. ‘Clausewitz y yo’, de Carlos A. Aguilera, suena como si existiera una banda punk astrohúngara que actualizara la obra de Edmund Burke.