Su reino era su casa y su trono un cómodo sillón desde donde enfrentó la vejez, la ceguera y lo peor.
Su reino era su casa y su trono un cómodo sillón desde donde enfrentó la vejez, la ceguera y lo peor.
Abraham Rivera (cubano de la generación de los 60) es humorista gráfico. Vive exiliado en Israel.
El ex centrocampista del Celta, Alexander Mostovoy, critica la elección de Rusia de los amistosos contra Maldivas y Cuba.
Para que alguna voz de mujer exclame desde lo más profundo de su impotencia y su necesidad: “pongan la corriente, repinga”.
El ODC respeta y celebra la visión poética, crítica y política que El Ciervo Encantado propone, y lo que significa para el acontecer actual en Cuba.
“La historia es siempre una caja de sorpresas, y si al final el régimen cubano cae por la falta de luz, trágica metáfora, será la segunda dictadura víctima de Chernóbil”.
Taiger, Taiger: un pingú. / Cuéntame la historia tú: / Isla, exilio a contraluz; / Hombre, música, ataúd.
Fragmento del libro ‘Leviatán. Policía política y terror socialista en Cuba’, del periodista Yoe Suárez, sobre los Órganos de la Seguridad del Estado (OSE) en Cuba.
A propósito de su ensayo fotográfico La enfermedad sobre la enfermedad, y de la muestra virtual homónima auspiciada por el South Florida Latin American Photography Forum para la plataforma online The Exhibit, Manuel Almenares (La Habana, 1992) ha tenido a bien compartir con Hypermedia Magazine.
Hace pocos meses se publicó Derribados, pero no vencidos. De cuando sobrevivir no importa (Ediciones Logos, Rosario, Argentina, 2020), de Jorge Arrastía: “Los muchos vociferan y se doblan. Los pocos actúan y se alzan. Los mismos locos que lucharon contra Fulgencio, después lucharon contra Fidel. Lo descubrimos al abrazarnos, idénticos, en la cárcel”.
Esta obra del artista Julio Llópiz-Casal pertenece a la serie Licencia de conducción, publicada en La Fracción, una sección de Hypermedia Magazine.
Es más fácil relacionarlo todo con Estados Unidos, “nuestro enemigo histórico”, y aunque muchos jóvenes sabemos que nada de eso es cierto, ese cuento se lo han embutido a nuestros padres y abuelos como polluelo en nido, y algunos son hasta capaces de picarnos la cara por defender el absurdo establishment.