La pérdida de otra vida en la más absurda cotidianidad de una nación sin rumbo y sin destino.
La pérdida de otra vida en la más absurda cotidianidad de una nación sin rumbo y sin destino.
La Dra. Claudia Goldin, se convierte en la primera mujer en recibir en solitario el Premio Nobel de Economía, galardonada por su investigación pionera sobre las diferencias salariales entre hombres y mujeres.
Exorcizar los demonios que atormentan a Cuba y su arte, y que no sean enterradas en una tumba coronada por un epitafio hipócrita.
Pescar en La Habana, desde el muro del malecón o en un corcho aguas adentro, es una forma de zen.
Suena un poco turbio, y hasta recreativo, pero son experimentos controlados. Nada de qué preocuparse.
La policía aprovechaba la ausencia de Reinaldo Arenas para desaparecerme asesinado de alguna forma.
Votar contra Trump es la decisión honorable de cualquiera que se defina como conservador.
El ODC muestra su profunda preocupación por la aproximación con Rusia a través de la cosmetización de la cultura.
“¿Cómo narrar sobre mundos no humanos sin hacerlos protagonistas? Desde hace años, propuse utilizar el término cocreación para estos campos de las artes procesuales donde participan seres vivos. Las obras resultan conjunciones gestadas entre el/la artista y esos componentes orgánicos que ingresan y participan en la creación”.
‘Precios abusivos’ es una entrega de la serie ‘Cosa seria’, una columna de opinión del artista Omar Santana, en Hypermedia Magazine.
Esta lectura del libro Todo lo dieron por Cuba no pretende erigir a las víctimas de la violencia política en mártires ni heroínas, ni justificar sus acciones, que no quedaron impunes. Espero, eso sí, contribuir a la construcción de un espacio de memoria fundamental para iniciar el diálogo, al menos entre la sociedad civil.
Marcos me dijo que ellos estaban en la playa porque su papá se andaba escondiendo. Varias veces me dijo que Cuba era el país más feo donde él había estado. Quería saber si en la playa se podían pescar peces perros. “¿Tú has visto alguna vez un tiburón blanco?, me preguntó. “¿Y a tu papá quién lo persigue?”, preguntaba yo.