NJ.com: “La hermana de Bob Menéndez dice que era ‘normal’ que el senador escondiera dinero en su casa”.
NJ.com: “La hermana de Bob Menéndez dice que era ‘normal’ que el senador escondiera dinero en su casa”.
Enrique del Risco (La Habana, 1967). Escritor, historiador y humorista cubano exiliado. Autor de varios libros premiados internacionalmente. Promotor y miembro de la Academia de Historia de Cuba en el Exilio.
EE.UU. urge a Cuba en el Día de la Trata de Seres Humanos, a poner fin a la explotación en misiones médicas en el extranjero. Estas operaciones reflejan la “esclavitud moderna”.
“Me sentí como si estuviera hablando con León Trotsky en los años previos a la Revolución rusa”.
Mis amores de los setenta / están cumpliendo sesenta. / Algunos apagaditos como florcitas sin agua / —la sal charchaleando en la herida— / quijotes unos buscando molinos / amargados por el exilio muchos / amañados otros con los sandinistas.
Adiós, Centurión. Mártir de la ajenidad. No dejaste ni quince minutos de fama en YouTube.
Diré que —como mucha gente— yo nací en La Habana. Aclararé, además, que la ciudad donde vine al mundo ya no existe.
De esas “miradas evocadoras” sobre La Habana, retomo la más inquietante y profética, la del gran poeta José Lezama Lima.
La crítica literaria o artística no expresa lo que siente. La crítica literaria o artística es una puñalada o una sutura, mediada por un montón de intereses no dichos, que estaría mejor que se expresaran directamente en el texto. Por lo menos, serían más entretenidos. Podrían enseñar marketing.
El feminismo en Cuba es retado por procesos culturales típicos de una realidad poscolonial que se debate entre cómo crear un discurso específico, caracterizado por particularismos culturales, y los procesos raciales que colocan el patrón de género de la mujer eurodescendiente en contraposición a la mujer afrodescendiente.
“No tuve hijos, pero parí un gigante de veinte metros”, me dijo un día Jilma Madera refiriéndose a su obra más trascendente: el Cristo de La Habana. Ortodoxos y heterodoxos alcanzan a imaginar, con mayor y menor intrepidez, que la figura está ahí, bendiciendo a la ciudad y la Isla.
Las dos películas analizadas aquí tienen en común el hecho de denunciar, por un lado, las amplias redes de corrupción en México, y por el otro, la impunidad de sus ejecutores y sus consecuencias para sectores de clase media y clase baja en el país. Sin embargo, también he puesto en evidencia la interesante estrategia de meta-actuación.