Ana Navarro arremete contra Marco Rubio por comparar el juicio de Trump con los “juicios espectáculo” de Cuba, condenando su uso de la historia cubana para apoyar las ambiciones políticas de Trump.
Ana Navarro arremete contra Marco Rubio por comparar el juicio de Trump con los “juicios espectáculo” de Cuba, condenando su uso de la historia cubana para apoyar las ambiciones políticas de Trump.
Al parecer, mártires o músicos, éramos personas entonces. Darnos cuenta de ese hecho tan simple nos humilla y amarga. En ocasiones, nos hace rabiar.
Fue ‘homeless’ en La Habana y desde su apartamento de Alamar en 1993 pensó el futuro, que no llega ni va a llegar jamás del modo en que refulgía en su cabeza.
Los encuentros con inmigrantes ilegales en la frontera de Estados Unidos con Canadá se han disparado en los últimos años y no muestran signos de desaceleración, según datos oficiales.
Boris Larramendi (La Habana, 1970) es músico, cantante y compositor. Fundador del grupo Habana Abierta. Su carrera en solitario cuenta con cinco discos. Vive exiliado en Miami.
Mairav Zonszein, analista principal de Israel en el International Crisis Group, responde a la pregunta.
Zelenski reveló que lee libros sobre la historia del siglo XX, que exploran las “mentalidades” de figuras de la Guerra Fría y las relaciones entre las dos superpotencias, más Cuba.
El veredicto de culpabilidad de Trump en el juicio por el pago a la actriz porno Stormy Daniels ha supuesto un ola de apoyo republicano al expresidente.
“Ojalá esta entrevista sirva de homenaje a tantos hombres y mujeres de bien, y de condena infinita a la cáfila infame del funcionariado castrista”.
“A mí la Revolución me volvió loco. Aquello me pareció una película de acción: gente que bajó de la Sierra y eran como los cowboys pero vestidos de verde olivo, con collares de caracoles y armas largas en vez de revólveres. Para mí era indiscutible que venían a traer justicia a esta tierra”.
“Yo ya estaba exiliado mentalmente antes de irme de Cuba, aunque nadie se enterara. Esto sucedió, paradójicamente, encontrándome fuera de Cuba: en Angola, en 1985. La decisión se produjo después de que impedí, a punta de fusil, que los compañeros de mi camión violaran a una mujer local enfrente de sus tres hijos”.
Como si fuese un hombre que arribara desde un país en guerra, un tipo que finalmente cruzaba las líneas enemigas y, sin otra esperanza, se reconocía aún con vida. Me paré delante del oficial de inmigración y tartamudeé: I am a Cuban citizen and I wanna ask refuge.
Esto pasó de verdad, pero Cuba estaba en la talla de la zafra y nadie le prestó mucha atención. La historia está un poquito fula, pero al final creo que los dos protagonistas de este cuento se reconciliaron. Filmaron juntos. Compartieron tiempos menos tormentosos… ¿Menos tormentosos?