Pescar en La Habana, desde el muro del malecón o en un corcho aguas adentro, es una forma de zen.
Pescar en La Habana, desde el muro del malecón o en un corcho aguas adentro, es una forma de zen.
La práctica de dar nombre a los huracanes es una combinación de ciencia, historia y tradición. Pero, ¿cómo se originó y qué factores determinan su forma actual?
Norwind prohíbe abordar a más de 20 turistas rusos, visiblemente ebrios. La aerolínea, además, los instó a buscar alojamiento por su cuenta y otro medio para volver a casa.
Yo era Elena en ‘Corazón azul’. Me encontraba ante las ruinas de una isla. Por fin dejé de matarme. Ya no podría volver a interpretar a Ofelia.
Con su técnica excelente y su goce singular de pianista acuariana, Diana Carbonell Avtodiychuk genera una danza con sus dedos.
Se ha matado por el hijo que tuvo su mujer el mes pasado. El bebé no debe ser suyo, porque salió bastante negro.
¿Qué dirección está tomando el reparto? ¿Cuáles fuerzas moldean su evolución? ¿Volvemos al reguetón?
Una vez más, un representante del Gobierno cubano expresa las auténticas características del Estado insular: patriarcal, misógino, machista y discriminador.
Perico tiene 19 años. Es de esos que piensan que si la realidad no coincide con su idea, va a ser peor para la realidad. Las circunstancias lo morderán del todo.
La pandemia nos ha permitido comprobar una desconexión entre los científicos sociales, las políticas del gobierno, los medios de comunicación, el sector privado y la sociedad demandante de soluciones.
Preguntas que se hacen los creadores audiovisuales sobre el Decreto-Ley Nº 373.
Luis Manuel Otero Alcántara es un revolucionario. Tania Bruguera es una revolucionaria. Anamely Ramos es, toda ella, un pensamiento revolucionario. Katherine Bisquet es una revolucionaria. Julio César Llópiz-Casal es un revolucionario sin enmienda. Carlos Manuel Álvarez es un gran escritor y un revolucionario. Reynier Leyva Novo es un revolucionario de temer. Yunior García es un revolucionario. Julio Antonio Fernández Estrada es un revolucionario.
Si, como observa Edward W. Said, es necesario “hablarle claro al poder”, el 27N habló claro, aunque esa voz se pierda entre los alaridos institucionales y el burocratismo etimológico de la razón de Estado. Quién sabe si despierte al eco de la historia que habita en las buenas conciencias, donde el miedo no tiene cabida.