Un escritor cubano exiliado que detecta códigos autoritarios en el sanchismo y es fan de Ayuso y de la princesa Leonor.
Un escritor cubano exiliado que detecta códigos autoritarios en el sanchismo y es fan de Ayuso y de la princesa Leonor.
Carlos D. Lechuga publica ‘Sórdida tropical’, “el ‘American Psycho’ de la Cuba de la transición”.
No me extrañaría que el próximo en pisar la Casa Blanca, recibido con una alfombra roja, sea Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez.
El diagnóstico fue leucemia mieloide aguda, con una mutación rara llamada inversión del cromosoma 3.
Reinaldo Echemendía continúa gozando de los privilegios otorgados a un ícono del ‘establishment’ cultural cubano, mientras sus víctimas solo enfrentan el trauma del abuso.
Las avenidas del Vedado aún conservan su traza racional, su serenidad de barrio pensado para la vida burguesa. Pero esas líneas sostienen otra historia.
Teniendo entre 10 y 12 años, Chocolat fue vendido por el precio de 18 onzas de oro a la familia Castaño, originaria del País Vasco.
¿Son los reparteros cubanos los herederos de los negros curros, representantes especiales de ese proceso espectacular que es la transculturación?
Manuel Adrián López (Cuba, 1969). Poeta y narrador. Su obra ha sido publicada en España, Estados Unidos y Latinoamérica. Entre sus libros se cuentan: ‘Los poetas nunca pecan demasiado’ (Madrid, 2013, Medalla de Oro en los Florida Book Awards, 2013), ‘El arte de perder /The Art of Losing’ (Miami, 2017); ‘Los días de Ellwood’ (New York, 2018) y ‘Un juego que nadie ve’ (Madrid, 2019).
Reuters: “Las elecciones podrían dar paso al primer gobierno de extrema derecha del país desde la Segunda Guerra Mundial”.
AP: “El primer atleta transexual de Cuba muestra los progresos y los retos a los que se enfrentan las personas LGBTQ en la isla”
The New York Times: “No se puede esperar que los votantes ignoren lo que fue evidente: Biden no es el hombre que era hace cuatro años”.
The New York Times: “Si el presidente Biden se planteara seriamente abandonar la carrera, la primera dama sería la figura más importante, aparte del propio Biden, para tomar esa decisión”.
Nikki Haley gana las primarias de Washington D.C., marcando su primera victoria en la carrera por la nominación del Partido Republicano contra Trump.
Los científicos relacionan las manchas profundas del manto con Theia, cuya colisión con la Tierra hace 4500 millones de años probablemente formó la Luna.
El secretario Blinken llega a Tel Aviv e insta a Israel a realizar “pausas humanitarias” en Gaza para ayudar a los civiles y debatir sobre una futura paz.
Nadie le cortó las manos, ni la garganta. Su corpachón octosílabo no fue tirado en ninguna cuneta. Tampoco le pegaron un buen par de electrodos en sus testículos.
Nadie decide enfermarse de coronavirus, pero la decisión de a quiénes, cómo y cuándo se les ha de administrar los recursos indispensables para la subsistencia es, indudablemente, un acto ético y político de la mayor relevancia. Este acto se realiza desde criterios de selectividad y, por lo tanto, de exclusión sobre vidas que previamente han sido signadas por la violencia.
¿Será cierto aquello de que “hay cosas que nunca cambian”? Irse de Cuba, o quedarse, sigue siendo una decisión política. ¿Cambiará eso mientras yo esté viva? ¿Será antes de mis 40? ¿Lo verá mi generación? Una voz me recomienda que, entretanto, mientras se alarga la espera, siga en lo que estaba: con mi clítoris.
Catalogada por muchos como una “conocedora” de la llamada literatura cubana del exilio, Anežka Charvátová también ha traducido al checo la obra de otros escritores latinoamericanos y europeos.
¿Son una actriz y un actor que intentan representar a estos personajes? ¿O son personajes que necesitan aferrarse al alma y cuerpo de estos actores?
No sé como durmieron esa noche los niños que sufrieron esta violencia. Lo que sí sé es que si los atacantes pudieron dormir, entonces la cosa está peor. ¿Cómo alguien se puede prestar para asustar a un niño? ¿Cómo alguien se puede prestar para atacar a una madre? ¿Eso es Revolución? ¿Eso es defender la patria?
“Ser artista cubano te pone siempre bajo la égida de lo político: se espera cierta responsabilidad, cierta actitud. Pero esto está presente también en otras partes del mundo: los artistas, en especial los más conocidos, se convierten en la voz de los que no pueden o no saben hablar, y eso conlleva una alta responsabilidad”.