Un aspecto esencial de la condición humana: la fragilidad de todo aquello que creemos sólido.
Un aspecto esencial de la condición humana: la fragilidad de todo aquello que creemos sólido.
¿Qué se ama cuando se ama un país? ¿Un territorio, una lengua, una memoria, una costumbre? ¿O una idea que exige permanencia?
Un mecanismo de autodefensa me obligó a compartimentar a mi propia madre, sabiendo que nunca más podría confiar en ella.
Imaginé las aguas del estrecho que separa la costa norte de Cuba y los cayos y playas de Florida. Imaginé las balsas y balseros que no lograron llegar.
La crisis energética no solo revela vulnerabilidades estructurales acumuladas, sino que también expone la fragilidad del ecosistema cultural.
La historia moderna puede verse como una secuencia inusualmente rápida de transiciones hacia nuevas fuentes de energía, y el mundo moderno es el resultado acumulativo de sus conversiones.
Su cuerpo, y los cuerpos de los suyos, cierran el mapa. No queda un rincón legítimo para el castrismo en el país.
Los represores se quedaron dormidos y el cuartico prendió una candela que se extendió por todas partes.
Una gran civilización que tiene todas las razones para estar orgullosa de su historia, confiada en su futuro, y que aspira a ser siempre dueña de su propio destino económico y político.
El régimen comunista está más aislado que nunca y las reservas de combustible se están agotando. Los diplomáticos temen brotes de enfermedades y la extensión del hambre.
De la internet, nadie está a salvo. Como en un ‘expressway’ de dos sentidos y un solo carril.
Si me dieran a escoger entre haber sido un vástago de Rockefeller o la piedrita en el zapato que fue Ida Tarbell, ya se imaginan qué preferiría.
Privación social, privación de sueño, fragmentación de la atención y adicción.
Un cuarto de siglo después, los cementerios se desbordan. Igual que la desventura y el fracaso.
Un escritor cubano exiliado que detecta códigos autoritarios en el sanchismo y es fan de Ayuso y de la princesa Leonor.
El régimen republicano fue el mayor responsable de la Guerra Civil; el franquismo fue el responsable absoluto de la subsiguiente dictadura.
Trump está preparando las condiciones para una escalada con un objetivo claro: asegurar el dominio total de Estados Unidos sobre su hemisferio.
El plan tiene un costo estimado de $25.000 millones y recomienda tácticas agresivas para deportar rápidamente a 12 millones de personas.
Los paralelismos históricos que ayudan a explicar el asalto de Elon Musk al gobierno federal.
Abraham Rivera (cubano de la generación de los 60) es humorista gráfico. Vive exiliado en Israel.
Alexander Otaola (Camagüey, 1979) es actor, influencer y activista político. Es el presentador de ‘Hola Ota-Ola!’, un programa de entretenimiento, noticias y política.
María Elena Hernández Caballero (La Habana, 1967) es poeta y narradora. Entre otros títulos, ha publicado la novela ‘Libro de la derrota’ y el libro de cuentos ‘Tres metros cuadrados de Purgatorio’, ambos por la editorial Hypermedia.
Reinaldo Echemendía continúa gozando de los privilegios otorgados a un ícono del ‘establishment’ cultural cubano, mientras sus víctimas solo enfrentan el trauma del abuso.
El ODC señala el doble estándar del discurso oficial cubano, que deja en entredicho la supuesta lucha por la justicia global.
Otaola y otros que quieren ver la Isla arder están a 90 millas de distancia, mientras exhortan a los que estamos aquí a poner el muerto.
En lugar de ser convertida por la turba en un ser odiante, ella solo sintió pena y compasión por sus atacantes.
“La Cuba contemporánea necesita muchas cosas: medicinas, comida, condiciones dignas, libertad para emprender y vivir una vida (aunque sea en su modo más elemental) que valga la pena y de la que cada cual sea responsable”.
Alvaro Labañino posee una obra circunscrita en el paisaje, pero en uno muy influido por la pintura de Adrian Ghenie, Wayne Thiebaud y Wolf Kahn.
“Nuestra falta de amor a la patria nos ha llevado a pactos de silencio, a no denunciar nuestra hambre, nuestra escasez de lo más básico”.
La esperanza y el cambio. El mensaje está claro: construir un mundo nuevo y mejor con los fragmentos del pasado.
Josué G. Gómez compone un discurso fragmentario a partir de las lógicas asociativas del pensamiento y la poesía.
A Lorena Gutiérrez le apasiona la anécdota que ha sido repetida hasta la saturación en la lírica oficial.