Ningún pueblo puede reconstruirse completamente desde la dureza. En algún momento toda sociedad necesita volver a sentir.
Ningún pueblo puede reconstruirse completamente desde la dureza. En algún momento toda sociedad necesita volver a sentir.
Llegó la hora. A la dictadura cubana le toca su fin. Sin peros, sin excusas ni pretextos. Sin pactos de ninguna clase. Váyanse ya, piérdanse.
Ciertas formas de vida, donde la arbitrariedad se institucionaliza y el acceso se convierte en privilegio.
Ahora la frase oficial es más pequeña y más terrible: no tenemos absolutamente nada.
Si los bajos costos laborales fueran la única razón para ubicar nuevas fábricas en el extranjero, entonces el África subsahariana sería la opción más evidente, e India casi siempre sería preferible a China.
No es un libro contra la democracia. Es, más bien, un ensayo contra la superstición democrática.
Allí donde figuras culturales deben proteger sus privilegios coincidiendo con el juego clientelista del poder, no se puede hablar de libertad artística.
Los Estados tienen la responsabilidad primaria de garantizar el acceso efectivo a los alimentos sin discriminación, sin control político y sin instrumentalización.
¿Cuáles son las ideas revolucionarias de un joven de hoy en la cultura y en la sociedad?
“We’re talking to Cuba right now… Me pregunto ahora qué irán a decir los que siempre se han opuesto a un diálogo con el régimen”.
Su epitafio, en una urnita de San Antonio de los Baños con ofrendas de unicornios y africanas, debería ser: Despreció las polifonías del proletariado local (1946-2026).
“Clamemos a Aquel que tiene la autoridad de romper toda cadena, toda atadura, toda dictadura”.
Durante casi 70 años, expulsar al régimen comunista en Cuba ha sido un sueño no realizado para presidentes de ambos partidos.
Donald Trump y Benjamín Netanyahu dispararon el cambio. Irán será libre de la mano de dos democracias desarrolladas.
La acción militar decisiva del presidente Trump presenta una oportunidad única para que los iraníes eliminen este régimen autoritario y sanguinario.
Steve Witkoff y Jared Kushner están detrás del plan con el que Trump busca pacificar Gaza. Y atribuyen el éxito a lo que aprendieron cuando eran promotores inmobiliarios.
El presidente ucraniano tenía una única tarea. Falló en ella.
El héroe de Ucrania corre el riesgo de convertirse en una figura trágica.
Un nuevo episodio, de este, tu podcast, La pastilla.
Andrés Isaac Santana es crítico, ensayista, escritor y comisario de exposiciones. Autor de varios libros sobre arte cubano y latinoamericano, entre ellos de la antología ‘Lenguaje sucio: Narraciones críticas sobre el arte cubano‘, editada en 2 volúmenes (Tomo I y Tomo II) por la editorial Hypermedia.
Ramón Fernández-Larrea es poeta, humorista, guionista de radio y televisión. Ha publicado con Hypermedia el libro ‘Cuba a la carta‘, del que ya anunciamos su segundo volumen: ‘Cuba a la carta 2’.
Después de siete meses en prisión provisional, la Fiscalía le solicita hasta ocho años de privación de libertad por el delito de propaganda contra el orden constitucional.
Voces críticas dentro y fuera de Cuba claman porque la cultura cubana se libere del secuestro de la memoria y de la expresión creativa.
“La libertad es una fuerza transformadora que ha demostrado tener la capacidad de hacer realidad sueños que, hasta hace poco, eran patrimonio exclusivo de la ciencia ficción”.
“Mis “peces” son ‘Monstruos’, los he nombrado así, y de igual forma se llama la especie. En ocasiones estos seres dominan a las mujeres y viceversa. Tienen forma fálica o pueden ser híbridos”.
“La Cuba contemporánea necesita muchas cosas: medicinas, comida, condiciones dignas, libertad para emprender y vivir una vida (aunque sea en su modo más elemental) que valga la pena y de la que cada cual sea responsable”.
Te acuerdas, Sylvia, cómo trabajaban las mujeres en casa. / Parecía que papá no hacía nada.
“Al principio eran solo dos extraños compartiendo un mismo espacio temporal. Ella era caribeña, él vivía en algún lugar de Norteamérica”.
Diré que —como mucha gente— yo nací en La Habana. Aclararé, además, que la ciudad donde vine al mundo ya no existe.
La obsesión pictórica recurrente de Baruj era el paisaje visto desde lo más alto, rodeado por el aura de un espacio nublado.
Todos los caminos conducen a Cuba. Todo es lo mismo, aunque tenga mejor maquillaje.
Mientras tiene lugar la fiesta del cine latinoamericano en La Habana, el Gobierno cubano avanza leyes y decretos que penalizan la libre expresión y creación cultural.