No hay puentes sanos. Se ha hecho inconcebible el diálogo entre Ana de Armas y los cubanos.
No hay puentes sanos. Se ha hecho inconcebible el diálogo entre Ana de Armas y los cubanos.
Venezuela expulsa al personal de derechos humanos de la ONU y suspende las operaciones del Alto Comisionado, alegando parcialidad e injerencia.
El Servicio Penitenciario Federal ha anunciado la muerte de Alexei Navalny, la figura opositora más prominente de Rusia.
“El opio es el mejor desayuno para no sentir el impulso de llorar por la luz que no ha llegado”.
“Al siguiente día de mi primer encuentro y conversación con Reinaldo Arenas, llegué a la casa de la doctora Elia Calvo de Stalin”.
La victoria de Donald Trump ha dejado consternado a muchos que, desde distintas zonas del espectro político, lo denunciamos como un agitador con irreprimible vocación autoritaria.
Oscar Grandío Moráguez es historiador y politólogo. Autor, entre otros, del libro, ‘Mejor no me callo. Notas ante una transición en Cuba’ (Hypermedia, 2024).
“Puede que no nos dirijamos hacia un colapso general, sino hacia una época tan horriblemente estable como los imperios esclavistas de la antigüedad”.
Era la primavera de 1971. En La Habana, el Estado cubano le imponía a un poeta oficial la epifanía estalinista del ‘mea culpa’ que terminaría por catapultarlo al exilio. Un exilio sin retorno, de por vida.
Con un gran número de oportunidades, cualquier cosa extravagante, sucederá. Lo más improbablea priori, termina con la mayor probabilidad por el simple hecho de la repetición.
A medida que transcurre la “vida verdadera”, el afán de exhibirse o competir se desgasta. Quizás sea ese uno de los “secretos” de la madurez.
¿Cuáles medicinas podrían ayudar en aliviar las secuelas del llamado “daño antropológico” ocasionado por la Revolución? Supongo que según el médico que tenga cada quien. Cada uno tiene su propia tabla de naufragio.
Este dosier podría llamarse: “Los poetas cubanos recomiendan”. Pero entonces sería traicionera con el tiempo perfecto de la poesía.
Un nuevo libro escrito por un ex agente del Servicio Secreto afirma que se descubrió una bala en la limusina de JFK, lo que podría cambiar el relato del asesinato de Kennedy.
Esto pasó de verdad, pero Cuba estaba en la talla de la zafra y nadie le prestó mucha atención. La historia está un poquito fula, pero al final creo que los dos protagonistas de este cuento se reconciliaron. Filmaron juntos. Compartieron tiempos menos tormentosos… ¿Menos tormentosos?