Gracias, Pepe: pondremos tu nombre a una calle en La Habana y en Miami, tus dos grandes amores.
Gracias, Pepe: pondremos tu nombre a una calle en La Habana y en Miami, tus dos grandes amores.
Un año después de su audaz huida, Flaco, el famoso búho real de New York, cautiva corazones con su odisea urbana, símbolo de resistencia y libertad.
David Mena, ex estrella del béisbol cubano, trabaja ahora como aparcacoches en un restaurante de comida rápida cerca de Cintermex, llamando la atención por su humilde paso de la fama deportiva a la vida cotidiana.
“Quiero presentar mi lista personal de las películas que cumplen 50 años en 2024, no solo atendiendo a su relevancia en la actualidad sino también a su carácter de documento histórico”.
“No habrá que emplear la fuerza, ni habrá que andar con fusiles por la calle, ni metiéndole miedo a nadie”.
¿Pudiera sugerir que el viejo escritor se fue con el viejo año? ¿Que 2024 se lo llevó de un soplo? ¿Me creerían?
Nos ordenaron ponernos frente a una pared, apoyando nuestras manos en ella y separando los pies hasta que el cuerpo adquiriera la forma de una X.
Esta vez, para desconectar por un ratico del encierro, la carestía en aumento, la crisis del agua, la incertidumbre, las colas y matazones diabólicas, el calor abyecto, las fechorías de ETECSA, el money que se evapora y demás infamias asociadas a la COVID-19, les propongo la relectura de un cuento no muy difundido: “El ritual de los Musgrave”.
Cada uno de sus cortos está cargado de una dureza que te hace replantearte todo lo que hasta ese momento piensas de tu propio país.
Tenemos necesidad de plantearnos el problema de una cultura nacional porque no somos aún un pueblo culto.
“A veces los bailarines se exigen demostrar que son buenos. Esa etapa para mí ya pasó. He estado en grandes compañías. He bailado obras de grandes coreógrafos”.
EE.UU. urge a Cuba en el Día de la Trata de Seres Humanos, a poner fin a la explotación en misiones médicas en el extranjero. Estas operaciones reflejan la “esclavitud moderna”.
Figura mayor de la mítica generación de artistas cubanos de los años ochenta, Ana Albertina Delgado siempre ha conciliado la herencia de antiguos y modernos, resistido a las polémicas y a los efectos de la moda para llevar a cabo, con toda independencia, su obra pictórica.