Una ciudad donde sus habitantes se dan el lujo de soñar, porque no cuesta nada, y los más soñadores ya tienen la huida programada.

Una ciudad donde sus habitantes se dan el lujo de soñar, porque no cuesta nada, y los más soñadores ya tienen la huida programada.
La misión rusa Luna-25, la primera en 47 años, terminó trágicamente al estrellarse la nave espacial contra la luna, poniendo de relieve los retos de su otrora dominante programa espacial.
Nadie le cortó las manos, ni la garganta. Su corpachón octosílabo no fue tirado en ninguna cuneta. Tampoco le pegaron un buen par de electrodos en sus testículos.
La libertad de prensa en el mundo está gravemente amenazada, y los periodistas se enfrentan a un aumento de la violencia y las detenciones.
“¿Y si digo que estabas abusando de mí? ¿Qué te parece? ¿Qué te puede pasar por engañar y abusar de una turista, eh?”.
Se calcula que en 1 de cada 25 hogares de Estados Unidos hay un miembro de la familia indocumentado.
Sin embargo, la evaluación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo señala que Gaza necesitaría “aproximadamente 80 años para restaurar todas las viviendas totalmente destruidas”.
En algunas provincias llevan meses mezclando la vieja y confiable harina de trigo con extrañas recetas: de yuca, de boniato, de calabaza. Lo que genera sabores más bien exóticos. Y no precisamente en el buen sentido de la palabra.
Por primera vez en 25 años, San Diego ocupa el primer lugar del país en cruces fronterizos de migrantes, superando a Tucson.
‘Sueño con patrullas de mar’ es una entrega de la serie ‘Epizootia’, una columna de opinión de la artista Camila Ramírez Lobón en Hypermedia Magazine.
Tendría que someterse a un examen médico riguroso para que su marido supiera que ella no se había hecho un cambio de sexo, sino que la pinga le había salido de la nada.
‘Bruno Rodríguez Parrilla’ es una entrega de la serie ‘Cosa seria’, una columna de opinión del artista Omar Santana, en Hypermedia Magazine.
Salvo contadas excepciones, el cine cubano continúa siendo hoy más de lo mismo. Dos filmes nacionales, proyectados el pasado año reafirman esa persistencia estéril en un decadente paradigma realista, en una estética de la repetición que el espectador consume como parte de un ritual en la luneta.