Fragmento del libro ‘Leviatán. Policía política y terror socialista en Cuba’, del periodista Yoe Suárez, sobre los Órganos de la Seguridad del Estado (OSE) en Cuba.
Fragmento del libro ‘Leviatán. Policía política y terror socialista en Cuba’, del periodista Yoe Suárez, sobre los Órganos de la Seguridad del Estado (OSE) en Cuba.
Continúa la oleada de migrantes africanos que llegan a Nicaragua desde El Salvador, a pesar de las restricciones impuestas por Estados Unidos.
Venezuela intensifica el conflicto del Esequibo y emite órdenes de detención contra opositores vinculados a María Corina Machado.
En el Gran Tablero de Corcho que es la Isla, cada sujeto posee un puñado de tachuelas y fija allí los sucesos que le importan.
Cuando revisamos sus obras, nos encontramos con texturas que parecen tejidos textiles que nos llaman a la representación de la inteligencia y su actividad funcional.
“El lector y yo compartimos una fugaz experiencia en un mundo efímero, acelerado y lamentablemente violento”.
Un cacique local traspasa sin dificultad las normativas urbanísticas, y los imponentes muros del eclecticismo santiaguero ceden ante la desidia de los organismos tenientes.
Josué G. Gómez compone un discurso fragmentario a partir de las lógicas asociativas del pensamiento y la poesía.
¿Qué rescato ahora de esa prehistoria? Unos cuantos libros, como siempre.
Las élites totalitarias cubanas también deberían leer a Havel; aunque dudo que lo hagan.
A la honestidad de proscritos, censurados, vigilados, sometidos, críticos, reclamantes y observadores se devolvió el golpe en la mesa, el gesto autoritario, la promesa sin intención de cumplimiento. Una vez más se secuestró la publicidad del debate.
No importa ser comprendido. El artista está consciente que no lo será y asume las consecuencias. Prefiere ser escuchado desde el conjunto visual que propone un juego de zonas ocultas, indescifrables.
Hace mucho tiempo dejé de sentirme triste. En México he aprendido que o se vive con miedo o se vive en la tristeza. Yo he decidido vivir con miedo porque decir tengo miedo no es tan difícil como decir estoy triste.