Siempre quedará como un enigma por qué Reinaldo Arenas permitió que le tomaran esa foto con la que entró en la Historia marcado por el Tiempo.
Siempre quedará como un enigma por qué Reinaldo Arenas permitió que le tomaran esa foto con la que entró en la Historia marcado por el Tiempo.
Ángel Delgado es autor de uno de los performances de arte político más extremos en la historia del proceso post 1959 en Cuba.
El Vaticano considera esta decisión como un acto de equilibrio para tender la mano a la comunidad LGBTQ+ dentro de la Iglesia.
Con gafas de escolta, bigotín de la KGB, pañuelito de Luis Vuitton (¿regalo de Ana de Armas?) y su impecable look de chulo con traje y corbata, desde un poster de autopropaganda nos sonríe feliz.
No hay mejor ni peor metáfora que la de ese animal “fajado por Dios, que entra poderoso en el desfiladero”, para observarme a mí mismo en un devenir. El de Cuba. O, mejor, el de la Revolución.
Una agonía merecedora de la altura griega de la palabra ʻtragediaʼ: la persistencia de un héroe ante una fuerza insuperable que lo confronta.
‘Quiero’ es un libro sobre fantasías sexuales femeninas. Yo quiero hablar de César Aira.
Luz Escobar es periodista y fotógrafa. Durante su trayectoria, ha recibido múltiples reconocimientos, incluido el Premio Libertad de Prensa del diario español ‘El Mundo’.
“Son intelectuales orgánicos respecto a una hegemonía política sustentada en lo contrario que dice defender”.
Te pido perdón, suicida de los sesenta. No fue culpa tuya: fue culpa de la cultura, esa mala hembra histórica y dialéctica-materialista como conchatumadre.
Alvaro Labañino posee una obra circunscrita en el paisaje, pero en uno muy influido por la pintura de Adrian Ghenie, Wayne Thiebaud y Wolf Kahn.
“Con el tiempo ‘Soy’ se pega; el ‘Soy’ escrito por Chirino y tocado por la Charanga 76. ‘Soy’ nos llevó a todos lados.
“Domingo por domingo, íbamos a 5ta avenida, a la iglesia. Cuando salíamos, ya nos estaba esperando el departamento de Seguridad del Estado, las brigadas de respuesta rápida y la policía. Ahí nos caían a golpes, nos montaban en patrullas, en guaguas”.
Parece que nunca antes había fructificado como hoy en la literatura cubana —especialmente en la poesía— aquella convocatoria de Martí para que injertemos en lo nuestro las riquezas del mundo.