Erick Brito (Cuba, 1989) es activista y miembro de “Cuba en Familia” organización que apoya a familiares de presos políticos en Cuba. Vive exiliado en Miami.
Erick Brito (Cuba, 1989) es activista y miembro de “Cuba en Familia” organización que apoya a familiares de presos políticos en Cuba. Vive exiliado en Miami.
Venezuela y Cuba ansían integrarse a los BRICS. ¿Cuánto están dispuestas a aportar o es solo una maniobra para evitar el aislamiento?
Descubre nuestra lista con los 10 libros cubanos más leídos. ¿Cuáles serían los tuyos? Comparte tu opinión en los comentarios.
“Es el relato de un judío tan escrupuloso con el ‘shabat’ que prefiere quedarse en su habitación, como los padres del desierto, hasta que la tentación venga a buscarlo”.
“Si no vienes a jugar, no me dices quién te mandó, y ni siquiera me das tu verdadero nombre, mejor te vas”.
El asesino de mi sombra tocó a la puerta. / Lo acompañaban dos fantasmas. / Venían de un bosque de panteras. / Dejaron los caballos japoneses en el jardín.
Esta vez la bulla se oyó bajito. El poder forzó al silencio, con control de un tipo de espacio “privado” que en la práctica extiende y profundiza la asfixia estatal sobre el individuo.
Familias migrantes, incluidos bebés, cruzan la frontera entre San Diego y México, enfrentando las más duras condiciones durante el viaje.
Además, Andrés Manuel López Obrador solicitó a Estados Unidos establecer acuerdos de deportación directa con estos países.
Ni la revuelta plástica de los 80 ni el ensayismo intelectual de los 90, con su civismo postmoderno o sus eruditas arqueologías, llevaron la crítica del poder en Cuba al grado de refutación que se observa o se lee en algunos de los más jóvenes escritores y artistas de la isla.
Los NFT, ‘tokens’ no fungibles o coleccionables digitales que utilizan la tecnología ‘blockchain’ como manera de autentificación, llegaron a Cuba. Una prueba de cómo te posicionas frente a las nuevas posibilidades de crear y vender arte digital, es si estás persuadido de que los NFT son viables. El artista Paolo De lo explica.
“Falta gente joven que quiera hacer su obra independiente. Existen iniciativas así, pero en mi opinión siguen siendo pocas. El teatro cubano actual tiene que ir hacia nuevas búsquedas expresivas, acompañado de esa libertad con la que nació, y que no puede ser mutilada”.
“La relevancia de la generación de los ochenta terminó siendo local, insular: solo fue notable dentro del contexto de Cuba; fuera de las fronteras, no generó una diferencia. Nuestros logros como artistas en el mundo, están marcados por la individualidad”.
“Si yo te digo ahora mismo que tengo miedo, es la verdad. No me había percatado de la parálisis real que implica tener miedo, hasta que en 2018 envié una caja de misceláneas para Cuba y me devolvieron la misma caja llena de trastos viejos. Ese fue el cimiento de ‘Una gota de sudor por cada suspiro’”.