Los chismes, los inuendos, los insultos y los bretes están de más. No participemos en las campañas de desinformación y descrédito de la Seguridad del Estado.
Los chismes, los inuendos, los insultos y los bretes están de más. No participemos en las campañas de desinformación y descrédito de la Seguridad del Estado.
“Sería tan fácil como cruzarse de brazos: huelga general. Así fue como cayó Machado. Y ya Díaz-Canel dejó chiquito a Machado. Y a Batista. Parece empeñado en lograr lo que no pudo Weyler”.
“Al menos 35.000 letones fueron asesinados o desaparecieron en el traspatio siberiano de la Unión Soviética. Más de cien mil huyeron a Europa Occidental, lo que en el caso del diminuto país de Letonia fue una pérdida abrumadora de población”.
Silvio fue eso, un comodín ante el cual la Revolución crecía o se desmoronaba.
“Bájate un poco las mallas”, le sugiere el ministro a la modelo, “para que el agente vea cómo sale volando el cuervo”.
Ante la presencia de procesos de empobrecimiento cultural, el ODC urge a discutir la sostenibilidad de proyectos culturales emancipatorios en contextos de crisis sistémica y control autocrático.
Cuando alguien decide escribir sobre un mundo sin bondad, es como si alguien se metiera en una caldera hirviendo de la que es imposible salir.
En este escenario cargado de plomo y mango, de deseo y de estiércol, el lenguaje se convierte en una forma de resistencia.
La obra de Eduardo Sarmiento constituye un diario visual, una forma de pensamiento.
“Yo nunca tuve el valor para cuestionar o enfrentar al Gobierno públicamente. Mi hija ha sido capaz de pararse frente al Ministerio de Cultura y de salir el 11 de julio. Me duele tremendamente que haya tenido que irse del país”.
El mito del pene —el célebre ‘lingam’ hinduista, digamos— es uno de los más poderosos y diversificados, y ese fenómeno, expresado así, deviene ya lugar común en sus gestos más superficiales.
Veinticinco años después de haber escrito ‘Jardín’, una Dulce María Loynaz todavía joven, parada en el centro de cierto jardín carnívoro llamado ‘revolución’, renuncia a toda clase de contacto literario, renuncia a publicar aquello que la sostiene como mujer y escritora.
Esperar la resignación de los cubanos en medio de la crisis energética, de abastecimientos, de transporte, es sencillamente criminal y fascista.