Me hace gozar de un modo indefinible, / Yo, que siento por él; yo, que le llamo, / ¡Yo creo en el amor, porque yo amo!
Me hace gozar de un modo indefinible, / Yo, que siento por él; yo, que le llamo, / ¡Yo creo en el amor, porque yo amo!
60 migrantes portan una cruz a través del río Suchiate hacia México en el Vía Crucis Migrante 2024, símbolo de su lucha por alcanzar la frontera de Estados Unidos.
Cuatro hombres acusados por el atentado de Moscú, dos se declaran culpables. ISIS reivindica la autoría. Putin culpa a Ucrania.
“El Gobierno que con una centralización absoluta destruya ese franco desarrollo de la acción individual, no se funda en la justicia y en la razón, sino tan sólo en la fuerza”.
En un tiempo donde el mundo se desmorona y los sistemas fallan, ‘Genethliacus’ parece recordarnos que nacer es un gesto de resistencia.
La Revolución ha sido domesticada, pasteurizada, convertida en música de fondo para la sobremesa.
Silvio fue eso, un comodín ante el cual la Revolución crecía o se desmoronaba.
“Bájate un poco las mallas”, le sugiere el ministro a la modelo, “para que el agente vea cómo sale volando el cuervo”.
Ante la presencia de procesos de empobrecimiento cultural, el ODC urge a discutir la sostenibilidad de proyectos culturales emancipatorios en contextos de crisis sistémica y control autocrático.
Capítulo de la novela ‘Este viento de Cuaresma’ (Colección Mariel, Hypermedia, 2018). La Colección Mariel recoge los 11 títulos más emblemáticos de esta generación.
“Yo nunca tuve el valor para cuestionar o enfrentar al Gobierno públicamente. Mi hija ha sido capaz de pararse frente al Ministerio de Cultura y de salir el 11 de julio. Me duele tremendamente que haya tenido que irse del país”.
El mito del pene —el célebre ‘lingam’ hinduista, digamos— es uno de los más poderosos y diversificados, y ese fenómeno, expresado así, deviene ya lugar común en sus gestos más superficiales.
Veinticinco años después de haber escrito ‘Jardín’, una Dulce María Loynaz todavía joven, parada en el centro de cierto jardín carnívoro llamado ‘revolución’, renuncia a toda clase de contacto literario, renuncia a publicar aquello que la sostiene como mujer y escritora.
Esperar la resignación de los cubanos en medio de la crisis energética, de abastecimientos, de transporte, es sencillamente criminal y fascista.