Yo, el más viejo de la fiesta: treinta años.
Una turista rusa comparte una experiencia decepcionante en Cuba, destacando las disparidades económicas y los malos servicios hoteleros.
Israel intensifica su ofensiva en Gaza y exige evacuaciones en Jan Yunis, mientras mantiene la persecución de los miembros de Hamás.
A un año de la muerte del escritor Edmundo Desnoes, nuestra revista comparte un capítulo del libro ‘Landing in New York’, de Felicia Rosshandler, pareja del escritor. Traducción, revisada por la autora, de Orlando Luis Pardo Lazo.
Con gafas de escolta, bigotín de la KGB, pañuelito de Luis Vuitton (¿regalo de Ana de Armas?) y su impecable look de chulo con traje y corbata, desde un poster de autopropaganda nos sonríe feliz.
No hay mejor ni peor metáfora que la de ese animal “fajado por Dios, que entra poderoso en el desfiladero”, para observarme a mí mismo en un devenir. El de Cuba. O, mejor, el de la Revolución.
Una agonía merecedora de la altura griega de la palabra ʻtragediaʼ: la persistencia de un héroe ante una fuerza insuperable que lo confronta.
‘Quiero’ es un libro sobre fantasías sexuales femeninas. Yo quiero hablar de César Aira.
Luz Escobar es periodista y fotógrafa. Durante su trayectoria, ha recibido múltiples reconocimientos, incluido el Premio Libertad de Prensa del diario español ‘El Mundo’.
El mundo de García Vega no sería el mundo de García Vega sin sus diarios.
Sin su dicción edípica, negativa, monstruosa, que gira siempre alrededor de un ajuste de cuentas y que por amarga e irónica, o mejor, por la mezcla que logra de ambas, deja irritados la mayoría de las veces a muchos, con deseos de bofetada.
Es el caso del volumen que acaba de editar Amargord en España: El cristal que se desdobla.
Hay una plaga, la COVID-19, y un caos económico-financiero y un panóptico visible e invisible. Un panorama muy medieval y absolutista, solo que con nasobucos, celulares, espías y redes sociales.
Antuán Mena, en el contexto del arte cubano contemporáneo, ha logrado retratar lo esencial, lo poco abundante, y ha hecho retornar al lienzo un sinfín de sensibilidades perdidas.
El placer con que el autor de ‘Cobra’ describe su vivencia ilustra perfectamente al artista que fue y siempre quiso ser: una persona interesada en lo superficial de modo obsesivo y delicado.