A propósito del páramo editorial en Cuba.
Resultados de búsqueda para Reinaldo Arenas
Donde se acaba el mundo
“Vine porque el socialismo cubano lo necesitaba”. “Nadie viene por eso, dime la verdad”. “Vine porque no tenía opción: mi hermano está en Angola, si yo rechazaba esta propuesta iba a quedar como un cobarde”.
El juego de la viola
“Las mujeres funcionan así, más o menos. Pero hay que llegarles. ¡Hay que saber llegarles!” “¿Es muy a lo hondo?”, quiso saber Agar… No, definitivamente no le gustaban los comunistas.
La vara de tumbar gatos (II)
Siempre quise tener pareja y vivir tranquila sin salir de la casa viendo películas y leyendo pero tengo un problema de compatibilidad.
José Grau Brito: “Socialismo y al que no le guste…”
Yo dibujaba con café, con tierra. Hacía una pasta machacando pastillas de los medicamentos que son de colores, como el timerosal, el yodo, el alusil para la acidez.
Relaciones entre Estados Unidos y Cuba, desarrollo de las TIC e innovación ciudadana
Antes de Internet, la obediencia se lograba a través de represión (poder visible), aislamiento de disidentes (poder invisible) y propaganda magistral (poder oculto).
Más julios y menos eneros
Por primera vez, el pueblo expresa su sentir, sin otra convocatoria que la de la tristeza, la desesperación, el terror y el horror que cada cubano nacido después del 59 ha tenido que experimentar.
Hamlet Lavastida: la habilidad de insistir en lo político
Hamlet Lavastida es inasible, tanto para la gestión artística como para las autoridades culturales y los autoritarismos de todo tipo.
Juan Abreu: “¿Quién no ha follado por generosidad?”
“Con la imposición de la censura de género y el ascenso de los sicarios de la corrección política, la autoedición se convertirá, si ya no lo es, en la única manera en que ciertos libros, digamos irrespetuosos u ofensivos para el pensamiento grupal, domesticado, consigan llegar al público”.
Leopoldo Ávila: la doctrina sin cuerpo y sin rostro
¿Quién es Leopoldo Ávila? O, más bien, ¿quién era, quién fue, Leopoldo Ávila? El principal sospechoso, Luis Pavón, murió hace algunos años; el otro, José Antonio Portuondo, lleva más de dos décadas muerto. En todo caso, la identidad del seudónimo no es tan importante como su sentido.









