La noticia me sorprende. “Se fue. Aún no sabemos si pudo llegar a la frontera”.
La noticia me sorprende. “Se fue. Aún no sabemos si pudo llegar a la frontera”.
A veces, el socialismo parece ser sólo una larga lista de todo lo que no puede hacerse.
Los venezolanos se convierten en un grupo demográfico clave, con un aumento de su población en EE.UU. del 169% desde 2010.
Oscar Grandío Moráguez es historiador y politólogo. Autor, entre otros, del libro, ‘Mejor no me callo. Notas ante una transición en Cuba’ (Hypermedia, 2024).
“Puede que no nos dirijamos hacia un colapso general, sino hacia una época tan horriblemente estable como los imperios esclavistas de la antigüedad”.
No estoy incitando al pueblo hastiado de tanta miseria a armarse. Aunque, pensándolo bien, ¿y si cada cubano se construyera una…?
La locura es un territorio al que han sido desterrados millones de seres divergentes del constructo cultural conocido como “normalidad”.
Ya mi país-hogar, tal como lo recordaba, se esfumó. También emigré, aunque mi cuerpo permanezca.
No hay peor astilla que la del mismo garrote. Y después se preguntan por qué las campanas han doblado por Trump.
“En la vida muchas veces no somos fieles a nosotros mismos y el teatro te pone en la situación de desnudar esa superficialidad”.
“Me interesa la idea de que un título complique (en el mejor sentido) una obra”.
Esta mañana han vuelto las patrullas,/ el cerco policial en plena vía, / los mismos golpes a la luz del día / que buscan que en el miedo te diluyas.
No entiendo el devaneo gubernamental acerca de cuáles tienen que ser los derechos de la gente con una orientación sexual distinta a la de los que ostentan el poder omnímodo. ¡Los derechos no se plebiscitan ni pinga!