Una anatomía del nuevo poder digital.
La historia cultural de Cuba está incompleta mientras se ignore el talante de una mujer que le puso voz y razón de ser a la clave.
“Nuestra sociedad en general ha sido mermada y reducida a infinitos fragmentos de lo que un día fue”.
Una estudiante preguntó si podía decir, por ejemplo, “Ella es una enferma”. Otra, si estaba mal la oración “Ella está rica”. Sonreí, lo confieso.
El barrio que me acogió en los noventa, boquea, respira con dificultad y el deterioro busca adueñarse de cada grieta.
Lo escandaloso no es que Ignacio Giménez haya engañado a un pueblo extenuado. Lo que estremece es que el pueblo necesitara creerle.
El ODC alerta sobre el menoscabo progresivo del patrimonio inmaterial cubano producto de una alteración en las prioridades de su salvaguarda.
Me llamo Kino. Soy de color barcino. De dónde vengo, no recuerdo. Aquí llegué y me planté. No será mucho, pero me basta.
Comparto con los lectores lo esencial de lo que dije ante tu cuerpo, Varguitas querido.
“El mar es lo que nos hechiza, exalta y conmina. La selva, como el mar, es la multiplicidad de posibilidades, el misterio, el reto. El temor a perdernos y la esperanza de llegar”.
“No pierdo la calma. Encontraré una de las nueve puertas. Luego, la estación. Luego, cuando llegue a Orte, el próximo tren. Y cuando ya esté en Assisi, la basílica”.
Una de las historias más poderosas del béisbol cubano es la de Armando Capiró.
“Para los agentes de seguridad cubanos no existe diferencia entre un periodista independiente y un disidente político”.
Contemplar la profundidad del otro como extensión de nuestro propio abismo.
¿Por qué el paisaje de la ciudad que conocemos, día tras día, se nos hace más distante?
“… Maduro debería tener cuidado. Esta vez, el final podría ser diferente”.
Esta va a ser una semana especialmente tensa en Oriente Medio, incluso para los estándares de una región ya de por sí volátil.
La reunión secreta se celebró cuando se acerca la fecha límite del 18 de abril para que Estados Unidos decida si volverá a imponer sanciones a la industria petrolera de Venezuela.
Yanelys Núñez es curadora, crítica de arte y activista. Coautora, junto al artista Luis Manuel Otero Alcántara, del Museo de la Disidencia. Asimismo, participó activamente en la campaña contra el Decreto 349, que restringe la libertad artística en Cuba, y en la creación del Movimiento San Isidro (MSI).
En nuestras latitudes, tales maravillas botánicas son hijas del descuido y la desidia, que no del esfuerzo mancomunado o la mano de obra esclava.
Vivimos en un limbo sin derechos legales, con condenas más duras en muchos casos que las impuestas a los asesinos.
“No escribí un libro para que su trama durara tres meses. Yo escribí un libro para que con el paso del tiempo tú puedas leer y, mientras haya un inmigrante, una persona que se tiene que ir de su país por cualquier razón,este libro tiene sentido”.
La administración cultural se ha apoderado del término cubano y lo ha allegado a otro término: Revolución. Como si lo cubano fuera algo que solo le pertenece a la Revolución. Otra tontería malsana. Lo cubano pertenece a la historia de la nación, no solo a la Revolución. La nación es inclusiva, expansiva, y lamentablemente la Revolución (o los administradores que la representan o dicen representarla) ha demostrado ser excluyente y centrípeta de una forma nociva.
Es acaso el crítico de audiovisual más polémico de Cuba. Lo han descrito como “privilegiado y reciclador”. No termina de salir de una disputa para entrar en otra. Como esas películas que, por prohibidas, uno las busca más, no hay mayor tentación para seguidores y detractores que averiguar qué dijo o escribió Gustavo Arcos.
La pregunta clave es si no se hartará Mamá Natura de tanto reciclar cantidades industriales de derrames y decida dejar morir toda especie que de sus bondades dependa.
¿Qué dirección está tomando el reparto? ¿Cuáles fuerzas moldean su evolución? ¿Volvemos al reguetón?
Nunca he querido marcharme de Holguín: desde aquí puedo materializar todos mis sueños y ser un hombre feliz.
¿En qué ‘se avanza’? ¿Se avanza siquiera en el mito mismo de lo que significa la palabra “avanzar” dentro de la historia de un Estado pretenciosamente socialista?