La política de Trump sobre Ucrania parece errática y enigmática. Pero podría estar siguiendo una estrategia muy precisa, formulada por Curtis Yarvin.
La política de Trump sobre Ucrania parece errática y enigmática. Pero podría estar siguiendo una estrategia muy precisa, formulada por Curtis Yarvin.
Susan Eckstein sabe que, en un terreno clientelista, donde su peregrinación política ha cumplido función, no enfrentará la más velada crítica, sino que será alabada y aplaudida.
En Nochebuena, las familias migrantes se reunieron en un refugio de Texas, compartiendo desgarradoras historias de huida y esperanzas de asilo en Estados Unidos.
Aplaudir ya es un acto intrínsecamente de izquierda. Como debatir. Como dialogar. Como cualquier tipo de cónclave o congreso. Como cualquier organización pública que involucre a más de un individuo.
Comprender por qué ha surgido esta crisis existencial para la ayuda estadounidense a la democracia es clave para evaluar si existe una vía para superarla.
No habrá descanso, ni en el cuerpo ni en la mente, para quienes sepan el camino de ida hacia lo sagrado y de regreso de lo sagrado.
La NED demanda al gobierno de EE.UU. por retener ilegalmente $239 millones asignados por el Congreso, poniendo en riesgo su labor en defensa de la democracia.
Zelenski ha demostrado que es un patriota y que, en defensa de su nación, no le importa pasar por alto cualquier humillación personal.
Las monjas, a la par que símbolos ideológicos eclesiales de la virtud definitiva y la entrega absoluta a Dios, han devenido encarnaciones últimas de la doble represión, sexual y de género.
“Estoy a favor de la evolución y del cambio. Soy poliestilista. No tengo un estilo que cultivo más que otro o algo así”.
“Me botaron de San Alejandro por gusano, por falta de respeto, por contrarrevolucionario, me botaron por mi propia personalidad. Creo que en lo único en que he estado de acuerdo es por la razón por la que me botaron. Es verdad, soy un falta de respeto y un inadaptado formacional”.