La Primera Bienal Internacional de Humor Político intenta monopolizar y reconducir sátiras y tropos hacia las conveniencias del poder.
La Primera Bienal Internacional de Humor Político intenta monopolizar y reconducir sátiras y tropos hacia las conveniencias del poder.
Una investigación que emplea la inteligencia artificial ha revelado la capacidad de predecir la ideología política a partir de fotografías faciales, suscitando cuestiones vitales sobre la privacidad.
Comenzó a presentar estigmas, huellas impresas sobrenaturalmente en el cuerpo de algunos santos extáticos, como símbolo de la participación de su alma en la pasión de Cristo.
“Del brillo original de ese otrora parque de diversiones, oficialmente parque temático Mariposa, poco queda en este 2024”.
The Wall Street Journal: “El programa ofrece permisos de trabajo, protecciones contra la deportación y una vía hacia la ciudadanía”.
María C. Werlau (Cuba, 1959). Fundadora de Archivo Cuba. Escritora e investigadora. El trabajo de Archivo Cuba ha logrado documentar más de ocho mil víctimas directas del régimen cubano. Vive exiliada en Miami.
El arte emergente en Cuba atraviesa un sendero de decadencia, una senda oscura y tortuosa donde la llama de la creatividad parece extinguirse gradualmente.
The Atlantic: “¿Por qué aceptar una propuesta de paz cuando el objetivo es la ‘guerra permanente’?”.
Monika Fox brilla por fin ahora en la internet cubana, para recordarnos que no conocemos las dimensiones groseras de nuestra debacle. Ni tampoco, lo grotesco de nuestro carnaval.
Aludir a nuestros artistas políticos con un simple “efecto Ai Weiwei”, en nombre de una impostada visión global, es una hipocresía y un deseo de caerle en gracia a los funcionarios que han expulsado de la república del arte cubano a Tania Bruguera o a Luis Manuel Otero Alcántara, entre otros que cultivan el desacato al régimen.
El artista Eldy Ortiz relata la vigilia del 26N frente a la iglesia de Paula y la parada del 27N ante la sede del Ministerio de Cultura, Cuba.
He sido profesora de artistas como Tania Bruguera y Luis Manuel Otero Alcántara. Quizás he aprendido de ellos más de lo que ellos han aprendido de mí, porque su forma de acercar el arte a la vida no ha quedado en el campo artístico, sino que se ha extendido hacia el servicio social.
Abisay Puentes, en la distancia, que es también la mía, pinta cada día. Y lo hace del mismo modo que escribo yo: regido por el signo de la inequívoca conexión con ese lugar de origen que, para bien y para mal, ha marcado nuestras vidas como un tatuaje indeleble que sangra, que sangra siempre.