El Giraldillo de Sevilla
El Giraldillo es como se conoce a la escultura de mujer realizada en 1560 (también se considera que fuese en 1568) por Bartolomé Morel y que corona la Giralda de Sevilla, el alminar de la catedral de la ciudad. El Giraldillo representa la Fe, el triunfo de la iglesia, el coloso de la fe victoriosa y la alegoría de la fortaleza de la Fe.
La Giralda es de bronce y es la mujer más alta de Sevilla. Mide 3,47 metros de altura y tiene en la mano derecha un escudo que sirve de veleta con una palma en la mano izquierda y con una réplica de bronce en la catedral de Sevilla[1]. El escudo viene unido a una lanza que termina en una cruz cristiana y la dama lleva un casco rodeado por una corona de doce flores de lis. El servir como veleta y girar según la dirección del viento hizo que la figura y la torre se llamasen Giralda.
La escultura tiene un gran significado sociocultural, al punto de que atrajo la atención de Miguel de Cervantes Saavedra, que la menciona en el capítulo 14 de la “Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha” de 1615, así como otros escritores de la época, como Mateo Alemán y Lope de Vega.

El Giradillo de Sevilla. (A) El Giraldillo de Sevilla, plata dorada, España, 1960-1970, 7.5 x 2.0 x 2.0 cm, 33 g. (B) La réplica de bronce de El Giraldillo en la Puerta del Príncipe de la Catedral de Sevilla, 1998. (C) El Giraldillo original de 1568 en la veleta de La Giralda de Sevilla. “Triunfo de la Fe Victoriosa”. Veleta de bronce. La Giralda de Sevilla.
La Giraldilla de La Habana
La Giraldilla de La Habana, realizada en 1632 por el artista habanero de origen canario Jerónimo Martín (o Martínez) Pinzón, tiene cerca de 1,1 metros de alto y se considera una réplica del Giraldillo de Sevilla en Cuba[2].
La Giraldilla de La Habana representa a doña Isabel de Bobadilla, la primera gobernadora de Cuba y se coloca en la cúpula de la torre del campanario del Castillo de la Real Fuerza en La Habana[3]. Actualmente, la estatua original se conserva en el antiguo Palacio de los Capitanes Generales, ahora Museo de La Habana.
La Giraldilla es el símbolo de la ciudad de La Habana y está inspirada en una historia de amor. Doña Isabel de Bobadilla fue la esposa de don Hernando de Soto, nombrado Capitán General de Cuba por el rey de España Carlos I, y que gobernó la Isla entre los años 1537 y 1539, cuando viaja a la Florida para conquistar nuevos territorios y expandir el dominio español.
Isabel de Bobadilla sustituyó a su esposo y actuó como Gobernadora y Capitán General de Cuba entre 1539 y 1544, como indica la web oficial cubana Ecured. Según la leyenda, la espera indefinida por el regreso de su esposo, que fallece por una enfermedad con fiebre incontrolable, hizo que la gobernadora pasara mucho tiempo pendiente del horizonte, desde la torre del vigía de la fortaleza que entonces era la vivienda del gobernador de la Isla y que precedió al Castillo de la Real Fuerza.
Después de conocer el deceso de su esposo, la señora fallece de amor y tristeza en 1546. El gobernador Juan Bitrán Viamonte durante los años 1630-1634 bautizó la veleta con el nombre de Giraldilla, en recuerdo de la Giralda de Sevilla, su ciudad natal.

La Giraldilla de La Habana. (A) Postal. Giraldilla. Emblema de la Ciudad de La Habana. Fotos: J. Larramendi. Diseño: Juank. Imprime: Escandón Impresores, Sevilla, España. Editorial SI-MAR S.A. (B) Postal. Cuba – Habana Colonial. La Giraldilla, Torre del Homenaje. Impreso en Cuba por Coprefil, 01-17. (C) Tarjeta postal. República de Cuba. Union Postale Universelle. Published by Harris Bros. Co. Havana, Cuba, 1953. (D) Fotografía de La Giraldilla en la cúpula del Castillo de la Real Fuerza en La Habana, 2023. (E) Postal “La Giraldilla, Veleta de los Vientos”, El Castillo de la Real Fuerza, Primera E. R. en La Habana 1630-1634. Autor Gerónimo Martín Pinzón. Reverso con firma del antiguo propietario. (F) Fotografía de La Giraldilla en el Museo de la Ciudad de La Habana (Palacio de los Capitanes Generales).
Como cita Oller Oller[4], en las páginas de una vieja revista Social publicada en diciembre de 1926 aparece esta noticia, escrita por el entonces historiador de la ciudad de La Habana, Emilio Roig de Leuchsenring:
El ciclón que el 20 de octubre último azotó furiosamente nuestra capital, causando en ella, además de algunas pérdidas de vida, enormes destrozos en parques, plazas, calles y edificios, descubrió a los habaneros de hoy algo interesantísimo, que solo conocían algunos viejos habaneros, como el cronista autor de estas líneas, que la ciudad de La Habana, al igual que otras muchas ciudades de Europa y América, tenía su estatua simbólica de un valor histórico y hasta artístico. Y para que ese descubrimiento se hiciese hoy fue necesario que la furia del huracán echase por tierra la referida estatua, arrancándola del sitio donde estaba colocada en el Castillo de la Real Fuerza.
El artista esculpió en la Maestranza, con cobre extraído de las minas de Santiago de Cuba, una mujer airosa con una corona en la cabeza, una rama de palma sobre su brazo derecho y un asta en la mano izquierda, cuya punta alza la Cruz de Calatrava, símbolo de la orden militar y religiosa fundada en 1158 por el abad Raimundo de Fritero, para combatir a los moros y defender la Villa de Calatrava en el Reino de Castilla.
Como en el Giraldillo de Sevilla, el palo del asta señala el rumbo del viento. En su pecho aparece un medallón con el nombre del artista, y tiene la falda recogida sobre su muslo derecho. La Giraldilla servía para vigilar el puerto de La Habana (inicialmente llamado puerto de Carenas) como punto de reunión de todas las flotillas españolas en el Nuevo Mundo y como defensa frente a los piratas o corsarios en el Caribe.
Así, La Giraldilla se fue convirtiendo en el símbolo de la ciudad de La Habana, con matices de leyenda, arte e historia de amor que se integran en la iconografía y arte cubanos.
La Giraldilla en el arte cubano
La Giraldilla de La Habana no solo marcaba el rumbo del viento, sino que, como el símbolo más antiguo y representativo de la ciudad, se integra en la iconografía que aparece en pinturas en las fachadas de casas, junto con otras referencias como la bandera de Cuba y la imagen del Che, el logotipo de la marca de ron Havana Club, un llavero de metal o el sello postal de correos.

Iconografía de La Giraldilla de La Habana. (A) Botella de ron Havana Club, 7 años añejo. Fundada en 1878. Destilado y embotellado por Combinado de Bebidas Santa Cruz, Santa Cruz del Norte, La Habana, Cuba. (B) Foto de calle de La Habana. (C) Llavero de metal, Giraldilla de La Habana. (D) Sello postal. XX Feria Internacional de La Habana, FIHAV’02, 2002, 65 centavos.
En ocasiones, La Giraldilla ha sido utilizada para representar mascotas en eventos científicos o deportivos, como el Atletismo 99, asociando a la figura histórica con la comunicación. Como símbolo de La Habana, La Giraldilla también aparece representada en obras del arte cubano.
El artista Luis Miguel Valdés Morales, referente del arte cubano contemporáneo que reside en México desde 1991, incluye a La Giraldilla en varias de sus obras.
Como cita Morales[5] sobre la Sinfonía Plaza de la Catedral (Primer movimiento), “del Taller de Gráfica salen grabados que se esparcen por la Plaza. En frente, un cuadro de Portocarrero y otro de García Peña asoman por los portales. A través de la ventana, la chica que todos admiran. En la azotea de la torre, donde vivía Posada, él y José Omar hacen gala a su apodo y se muestran como las urracas. Todo se inunda de cubanía, mientras la Catedral proyecta su sombra sobre la Plaza” (versión libre de la descripción de Luis Miguel en La Siempre Habana, Coyoacán, julio de 2005). La Giraldilla Azul y El Rey son otras obras referentes del símbolo de La Habana.
La Giraldilla de La Habana en el arte cubano-representada en obras del artista Luis Miguel Valdés Morales (Pinar del Río, 1949). (A) Sinfonía Plaza de la Catedral (Primer movimiento), xilografía usando taco de caoba (cubierta de mueble antiguo), 1977-1978, 53 x 141 cm. Prueba de Artista, 2005. (B) Giraldilla Azul. Serigrafía, 2018, 22 x 15 cm-imagen, 27 x 19 cm-papel (cortesía del artista y de su hijo, Moisés Valdés). (C) El Rey. Ángel Ramírez al alimón con Luis Miguel Valdés, aguafuerte y azúcar 2/20, 2004. © Las obras en (A) y (C) proceden de la KGJ Colección, Ciudad Real, España.
El artista cubano Carmelo González Gutiérrez (Carmelohijo, Ciudad de La Habana, 1956) también representa a La Giraldilla en su obra).
La Giraldilla en la ciencia
La conexión de La Giraldilla con la ciencia es menos conocida. Los fósiles marinos contienen muchas veces amonitas y otros organismos que representan la ecología antigua y su evolución[6].

Fósiles marinos. (A) En los muros de piedra caliza en el Castillo de la Real Fuerza con La Giraldilla de La Habana. También presentes en la cercana fachada de la Catedral de San Cristóbal de La Habana en la Plaza de la Catedral de La Habana, oficialmente conocida como la Santa Metropolitana Iglesia Catedral de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María. (B). Fósiles amonitas procedentes de la KGJ Colección, Ciudad Real, España.
Las fachadas y muros del Castillo de la Real Fuerza en La Habana con La Giraldilla y la Catedral de La Habana contienen restos de fósiles marinos visibles en su estructura de piedra caliza. Estos restos fósiles constituyen evidencias geológicas y ecológicas de la zona de La Habana y su entorno para estudios en paleontología urbana. Estos estudios abordan los fósiles presentes en las construcciones antiguas como las amonitas, bivalvos y otros organismos marinos.
Por ejemplo, las amonitas de la especie Aioloceras (Cleoniceras) del orden Ammonitida en Fósiles marinos (B) proceden del Cretácico Temprano (ca. 145-99 millones de años atrás). Se trata de un plato con 11.5 cm de diámetro, tallado y pulido a mano, hecho de resina, arena y amonitas de la provincia de Mahajanga en Madagascar. Las amonitas están cristalizadas dentro de una capa de resina y sobre un lecho de arena. Estos son moluscos cefalópodos extintos, caracterizados por una concha externa compuesta principalmente de carbonato de calcio, en forma de aragonito, y parcialmente de una sustancia orgánica de naturaleza proteica (conquiolina).
La concha estaba dividida internamente por septos en varias cámaras, de las cuales el molusco ocupaba solo la última (la cámara de vida). Las demás, que formaban el fragmocono (la parte con cámaras de la concha), se utilizaban como “cámaras de aire” de forma similar al molusco Nautilus actual, llenas de gas y líquido para controlar la flotabilidad del organismo. La presión de los fluidos de las cámaras estaba controlada por una estructura orgánica tubular delgada, ricamente vascularizada y parcialmente mineralizada (el sifón), que atravesaba todos los septos y permitía el intercambio de fluidos desde la sangre y los tejidos blandos del animal hacia las cámaras, mediante un proceso de ósmosis.
De esta forma, La Giraldilla de La Habana no sólo representa a la capital de Cuba con un significado histórico-cultural, sino que también se conecta con el arte cubano y la investigación científica de la paleontología urbana.
Notas:
[1] Acal, C.P. Cinco curiosidades sobre el Giraldillo, la mujer más alta de Sevilla. Diario de Sevilla, 20 de marzo 2024.
[2] Pereira, M.A. La Habana escultórica: de la Giraldilla a Lennon. ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura, CLXXXV, 740, noviembre-diciembre (2009), pp. 1211-1230.
[3] Redacción de CiberCuba. La Giraldilla: una historia de amor convertida en símbolo de La Habana, CiberCuba, 25 de mayo 2007.
[4] Oller Oller, J. La Giraldilla: una maravilla. Cubaperiodistas. 30 de abril 2018.
[5] Morales, A. Decantación de la memoria de Luis Miguel Valdés. Crónica, 26 de junio 2021. Puebla, México.
[6] de la Fuente, J. Fossils in art and science. Guidance for research, education and communication. International Journal of Humanities, Social Sciences and Education (IJHSSE), 13(1), 2026. pp 123-138.

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Por Samuel Moyn










