Esta vez la bulla se oyó bajito. El poder forzó al silencio, con control de un tipo de espacio “privado” que en la práctica extiende y profundiza la asfixia estatal sobre el individuo.
Esta vez la bulla se oyó bajito. El poder forzó al silencio, con control de un tipo de espacio “privado” que en la práctica extiende y profundiza la asfixia estatal sobre el individuo.
Analizamos un artículo de Leonid Savin, director de ‘Geopolítica.ru’, en el que aborda la revitalización de las relaciones ruso-cubanas.
“Paga en efectivo por adelantado… No hay nada mejor que eso”, comentó entonces Rich Waltzer sobre Castro.
Una radiografía histórica, necesariamente breve y superficial, sobre lo que ha significado desde 1959 vestir a la moda en Cuba.
WLRN: “El senador por Florida Marco Rubio insulta vergonzosamente a las víctimas reales de las dictaduras al comparar la condena de Donald Trump con las injusticias reales de regímenes como el cubano”.
Emmanuel Todd predijo 15 años antes la caída de la URSS. En su último libro vaticina, como un hecho inevitable y en curso, la derrota de Occidente.
Adiós, fiestas. Adiós a todos los que participaron. Quizás no nos volvamos a encontrar.
El presidente Biden firma una orden ejecutiva para suspender temporalmente las solicitudes de asilo en la frontera sur mientras los encuentros con migrantes superan los 2500 diarios.
William McCorkle, quien ha trabajado en la frontera, revela las diferencias entre las políticas hacia la inmigración y la dura realidad a la que se enfrentan los inmigrantes.
Ángel Ricardo Ricardo Ríos no le teme al lienzo ni a su pulcritud. Al contrario, parece como si lo tomara como segunda piel, sobre la cual tatuarse los placeres del arte. Una actitud escandalosamente sugerente, a través de la cual el derroche plástico cobra sentido matérico y simbólico.
Se habla mucho del oportunismo del arte político, pero no se habla del oportunismo del arte no-político. Pactar con el silencio es un acto político. Oportunismo y oportuno se parecen, pero no son lo mismo. El arte político es oportuno, aunque sea incómodo no poder llamarlo oportunista.
En el año 2006 tuve la dicha de poder conversar con Cándido Camero (1918 – 2020) a raíz del documental que sobre él realizara el cineasta Iván Acosta: Cándido manos de fuego. Digo dicha, y digo suerte, porque conversar con Cándido fue descubrir la verdadera grandeza de este genio de la música cubana, más allá de sus palabras.
Siempre me llamó la atención un autorretrato poco conocido de Ángel Acosta León. El joven artista agarró un trozo de ventana, porque no tenía ni para comprar lienzo, y se dibujó en ella. Aparece medio de espaldas, con el rostro ladeado, exactamente en el mismo ángulo del famoso autorretrato de Van Gogh, con quien quizás simpatizaba.