Dicen que hay tipos matando perros. Y viejitos que se desmayan bajo el sol.
Dicen que hay tipos matando perros. Y viejitos que se desmayan bajo el sol.
La violencia desmedida, la creciente agresividad y la intolerancia contra lo que no comprendemos, fueron las principales motivaciones para esta entrevista.
Las artes plásticas habían logrado fragmentar el discurso, lo cual constituía una intimidación al relato único que aseguraba las ataduras diseñadas por el poder para mantener su dominio.
El Consejo de Transición de Haití pretende acabar con el dominio de las bandas y abordar las profundas desigualdades de cara “al día después”.
“A través de la no confiabilidad del mundo, Ella propone hacer domeñable la realidad. Aunque no confía en la Utopía. Lo que la convierte en un cortocircuito del universo”.
¿Más disturbios? No, lamento decepcionar a esos que quieren ver el mundo arder y a Cuba sumida en una guerra civil o algo peor.
Irán lanzó una andanada masiva de más de 300 aviones no tripulados y misiles contra Israel durante el fin de semana, en lo que se cree que es el primer ataque directo de Irán contra su enemigo regional desde suelo iraní.
¿Un estornino puede tener la cualidad metafísica de un alción, de ese alción del que nos hablaba Nietzsche?
Por primera vez en la historia de Estados Unidos, un expresidente se sentará en una sala para el primer día de su juicio penal.
La obra de Douglas Pérez rinde culto a la Pintura, con mayúscula, pero también a la pintura popular, ingenua, primitiva, infantil: “Con la sobreexposición del ego en las redes sociales, el arte cubano ha comenzado a premiar de forma absoluta al individuo. El artista construye su discurso a fin de lograr una identidad digital”.
Yo no sé hasta qué punto Pablo Stoll es consciente de lo importante que ha sido su obra para mucha gente. Uno no hace una película para inspirar: uno hace una película porque tiene que hacerla. Sin embargo, hay obras que tienen la capacidad de mover a alguien, aunque viva a miles de kilómetros de distancia. El día que yo vi Whisky (2004), mi vida cambió.
No tiene por qué ser un año especial. No empezaré a publicar en los medios que me deslumbran. No voy a escribir los artículos que me interesan. Este año, cuando pase lo que debe pasar y el coronavirus sea historia, a mí me tocará buscar un trabajo que me dé dinero suficiente para sobrevivir como migrante.
En el cuarto de desahogo del patio al que llamábamos “la casita”, mi papá guardaba un arma para matar conejos: la mitad de un bate de béisbol de madera que yo había roto jugando. Recuerdo que los agarraba por las orejas y les daba un golpe seco entre los ojos. Con toda la masa. Un golpe de gladiador.