Existía en La Habana un espacio donde una mujer abría a cualquier hora las puertas de su pequeña casa para recibirnos a todos.
Existía en La Habana un espacio donde una mujer abría a cualquier hora las puertas de su pequeña casa para recibirnos a todos.
Morir de amor, y ‘morir contra el desamor’ (en una metáfora muy abarcadora) acaso sean formas escandalosamente lúcidas de protestar.
El cartel de peleas contará, entre otros, con talentos como los medallistas mundiales Bazhamov y Abbasov, y los campeones olímpicos La Cruz y López.
Ahmel Echevarría ha desarrollado una destacada trayectoria en la literatura y el periodismo. Su obra ha sido reconocida con numerosos premios, entre ellos, la Beca de la Fundación CINTAS 2025.
Herramientas para resistir el asedio de las redes sociales, encontrar propósito en lo cotidiano, volver a aprender a respirar a nuestro propio ritmo.
Aunque encarcelado desde hace más de tres años, Luis Manuel Otero Alcántara se las agencia una y otra vez para burlar la reclusión impuesta por el Estado cubano.
¿Quién hubiera podido imaginar que tener un tatuaje que dice “libertad” en la cadera iba a ser motivo para separarme de mi hijo?
Un poco antes no hubieran podido estar en este espacio público, tomándose estas cervezas, a esta hora de la noche, en este país.
“Talento sobra en las tablas cubanas. Lo que viene faltando es el hecho de arriesgarse y de no acomodarse. Falta más libertad creativa. Valentía para lanzarse y explorar. Romper con los esquemas y encontrar nuevas maneras de hacer. Me gustaría ver una obra en donde sienta que hay algo en juego”.
¿Cuánto tiempo más pretende el gobierno cubano retener a Luis Manuel Otero Alcántara en el Hospital Calixto García? ¿Días, semanas, meses? ¿Qué le están haciendo a un hombre al que ingresaron por la fuerza supuestamente sin signos de desnutrición?
“No sé si podríamos hablar de un arte cubano, aunque claro que lo hay. Pero quizás el término no me seduzca lo suficiente. Si me hablas de música, sí sabemos que es única en el planeta. Las instalaciones de Kcho me resultaron lo más cojonudamente cubano, a pesar de los pesares”.
Prometo volver a ocuparme de Humberto: ese compañero necesita atención. Este trabajo sobre su encuentro con Yeilis es solo la introducción a la discusión de su programa ‘Hacemos Cuba’: sus mentiras, sus distorsiones y su incitación a la violencia y la represión. La próxima vez, Humbertico, nos vemos en el estudio.