El Confidencial: “La buena y la mala suerte siguen contando más en nuestras desgracias que los —a menudo— ilusorios sistemas de prevención”.
El Confidencial: “La buena y la mala suerte siguen contando más en nuestras desgracias que los —a menudo— ilusorios sistemas de prevención”.
Un ataque con drones sacude el centro de Moscú y los escombros caen sobre el Centro de Exposiciones de la ciudad. Rusia culpa a Ucrania. No hay víctimas.
El mar, los objetos y nosotros, flotando. No me quiero ir. Es aquí donde puedo abrir los brazos sin tropezar.
“Cuba se ha plegado excepcionalmente a los designios del Kremlin, en busca de un socio clientelista de mayor peso financiero ante la crisis multifactorial que padece”.
AP: “La escritora nacida en Moscú y destacada crítica de Putin fue acusada de difundir información falsa sobre el ejército”.
Newsweek: “Los inmigrantes ilegales han sido deportados en cifras récord en los últimos dos meses, según muestran los datos oficiales”.
Variety: “El director de cine palestino presentó ‘From Ground Zero’, una recopilación de 22 cortometrajes rodados dentro de la Franja de Gaza”.
La resistencia de la dignidad contra los que quieren abatirla, podría describirse como la batalla entre una planta y un árbol. La planta es la caña de azúcar; el árbol, la palma.
“Pedro Vega venía conmigo en su bicicleta. De pronto, un enjambre de abejas empezó a perseguirnos. Mi abuelo se quitó su camisa y me cubrió con ella”.
Es justo entrever que sobre él cae el peso de la desmesura. El problema aquí no es Denis Solís, pero es mejor que pague quien tiró la tiza. Para el poder blanco, para el Estado machista, no hay diferencia entre un negro disidente y un maricón negro. Denis Solís y yo no somos tan diferentes.
Publicación en Facebook, no recuerdo de quién: “Brigadas antimotines llegan en camiones, muchos policías con perros. Atentos, que el diálogo puede ser una trampa”. No se atreverían, vuelvo a pensar, aunque ya me equivoqué una vez. “¿Para qué será toda esa gente?” “¿Para qué tú crees?”
Yo quiero que el Estado cubano respete el derecho a que cada cual piense lo que quiera y lo diga como lo quiera decir, porque así sabré cosas verdaderas de todos. No solamente de los 30 que entramos la noche del 27 de noviembre al Ministerio de Cultura, también de los más de 500 que estaban afuera esperándonos, y a los que no les pudimos dar una mejor noticia.
Movimiento (y no grupo) sugiere una expansión abierta e ininterrumpida. La reciente congregación de centenares de artistas ante la sede del MINCULT debe verse como una prolongación del Movimiento y como un indicio de que los activistas están sacudiendo el orden imperante.