Increíble. Las Leylands eran la civilización occidental hecha guagua rodante sobre el asfalto de La Habana.
Increíble. Las Leylands eran la civilización occidental hecha guagua rodante sobre el asfalto de La Habana.
Las atrocidades confirmadas de Hamás, el 7 de octubre, chocan con las falsas afirmaciones, lo que desata el debate en medio de la tragedia de 1200 muertos, incluidos niños, y 240 secuestrados.
No lanzó la primera piedra, sino que quiso lanzar varias piedras al mismo tiempo y con más de dos manos.
El muy parcial enfoque que se alienta desde los olimpos culturales hace dudar de la sinceridad del remordimiento blanco.
La profesora entró al aula y dijo como si fuera lo más natural del mundo: “Se nos ha ido el hombre más grande de la humanidad”. Se nos ha ido, dijo.
La L de lengua. La L de locos. La L de labios. La L de lamentación. La L de ʻlárguenseʼ.
La censura es un trago amargo que no desciende del esófago.
La Fundación Ludwig y sus acólitos devienen en objeto de monitoreo del estado de los derechos culturales en Cuba.
“La vida en Cuba es muy chata. Aunque, ojo, tan chata como puede ser la de una familia cubana en Miami, solo que por razones diferentes. En la isla hace décadas que se impuso la grisura, hace rato que se acabó el relato. Lo que prevalece a nivel político, social e incluso doméstico, es una ausencia total de imaginación”.
“El teatro es sinónimo de libertad total. Los parlamentos estarán justificados mientras se defiendan con bomba y corazón. El teatro te da la fuerza para desinhibirte y decir todo lo que te has reprimido por muchísimo tiempo. Encima de las tablas es donde te lanzas sin medir las consecuencias, porque sabes que estarás a salvo”.
Fui pueblo, fui juventud, fui disidencia y viví bajo un trauma tal que hoy puedo ponerme en la piel de cualquiera de esos “oficiales operativos” y de sus víctimas. De mi experiencia han pasado más de diez años; sin embargo, ni un bando ni otro han cambiado.
“Mi práctica consiste en ir todos los días a trabajar a mi estudio. Esa es la musa. Me considero un escultor contemporáneo, aunque quizás con las mismas preocupaciones existenciales que mis antecesores. Me definen sobre todo la curiosidad y la búsqueda, por lo que considero cada obra como un experimento visual”.