Sin embargo, la evaluación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo señala que Gaza necesitaría “aproximadamente 80 años para restaurar todas las viviendas totalmente destruidas”.
Sin embargo, la evaluación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo señala que Gaza necesitaría “aproximadamente 80 años para restaurar todas las viviendas totalmente destruidas”.
Eso se baila así: cantándolo díscolamente, gritando el estribillo y la parte que dice que te necesito a ti esta noche, que te necesito esta noche más que nunca.
Un hombre que, en La Habana, ayudó al policía Mario Conde y que ahora, prefiere recorrer la parte sórdida del sueño americano.
Uno vive en Cuba y el contexto horroriza. O desalienta. O estremece. O deprime.
Luis Manuel Otero Alcántara y Raychel Carrión utilizaron el teatro político orquestado por el Estado como telón de fondo para sus críticas al poder institucional.
A veces pienso que la muerte es lo único que logra conmovernos. Constituye nuestra forma de creación artística, nuestro único medio de expresión.
“Paul Auster, autor cuyas novelas abordaban cuestiones existenciales de identidad, lenguaje y literatura y creaban misterios que planteaban más preguntas de las que respondían, ha muerto”.
El jurado del premio elogió a la autora de 54 años por su papel “esencial” en “la defensa de los derechos humanos y las libertades”.
Examinemos estos libros pues, bajo la categoría de “Producción espiritual del exilio cubano en Miami” o la menos académica de “gente que se quiere entre sí”.
Antes del confinamiento yo estaba inmerso en trabajos de gran formato, pero recordé una serie que había comenzado a principios de 2019 y que era ideal para desarrollarla en casa. Monté mi estudio improvisado en la mesa del comedor. He estado trabajando en una serie de acuarelas basadas en mi investigación sobre cultura material.
A menudo se dice que las paredes tienen oídos. Pero, ¿sabemos qué susurran? Las paredes de los baños públicos cuentan historias privadas. Las de los desvalidos. De hecho, durante mucho tiempo, estos espacios confinados fueron el único refugio donde las minorías sexuales podían exhibirse.
Nunca he dejado de ser hipocondriaco. He aprendido, con el tiempo, a sobrellevarlo lo mejor posible y no hacerme caso. Así que se imaginarán cómo me siento con la COVID-19. A veces me creo con el cuerpo cortado y febril. Pero por suerte, hasta ahora, no he conseguido que me falte el aire.
Estar o no estar sol@. Tener o no tener suficientes megas. Esa es la cuestión. El “recelo social” será una de las consecuencias más terribles del macrorrelato pandémico, cuando la COVID-19 ya no sea una amenaza global sino individual. En términos generales, será mejor acudir a la masturbación que al sexo informal.