La idea es arrojar la Isla al mar, pero hay un problema: pesa muy poco.
La idea es arrojar la Isla al mar, pero hay un problema: pesa muy poco.
En la década de los ochenta, lo que en apariencia era un apacible crucero familiar de lujo, con periódicas escalas en el tranquilo puerto de La Habana, servía como camuflaje perfecto para transportar tropas cubanas a Angola.
Un año ya de esta guerra, en la que se juegan cosas que no acabamos de entender. Somos el público aturdido de una guerra de exterminio en pleno corazón de Europa. Pasada la sorpresa, la sensación general es una abofada indiferencia.
El domingo 10 de marzo se celebra la 96 edición de los premios Oscar. El crítico de cine Antonio Enrique González Rojas comparte su valoración de las películas nominadas.
Las acusaciones de obstrucción a la justicia, que se suman a los cargos anteriores de soborno, en medio de crecientes llamamientos a su dimisión.
Nikki Haley pondrá fin a su carrera presidencial tras el triunfo de Trump en el Supermartes, pero, de momento, no le concede su respaldo.
Carmen Duarte (La Habana, 1959). Dramaturga, narradora, investigadora y académica. En Cuba, su teatro contestatario destacó por su enfrentamiento al régimen. Ha publicado cuatro novelas. Vive exiliada en Miami.
El hambre sigue siendo un arma de guerra y dominación. Su lógica perversa está presente en sociedades subordinadas a gobiernos autoritarios.
Haití sumida en el caos: las bandas liberan a 5.000 presos, cierran aeropuertos y desafían al gobierno del primer ministro Ariel Henry; se impone el toque de queda.
La última película que vi en el Festival de Cine de La Habana de 2019 fue sobre un funeral. Sobre las exequias de Stalin, el más poderoso emperador comunista de todos los tiempos. No se menciona casi nunca la palabra “muerte”. El nombre de la gran reguladora de la Historia es sustituida por un eufemismo, el recurso lingüístico más caro a la política siniestra y diestra.
Sería reconfortante pensar que Parasite (Bong Joon-ho, 2019) nos ha caído del cielo como el diagnóstico definitivo de un enfermo terminal. Pero por mucho que esta visión aliviase temporalmente el malestar, no dejaría de ser mentira. La enfermedad se fue fraguando con lentitud, alevosía y comodidad en todos nosotros.
De gente que pensaste buena
se fue hilvanando el infierno de tu vida. (Mala gente).
Durante una beca de escritura creativa en México, en el nuevo libro de Raúl Flores Iriarte empezaron a morir bolivianos. Según declaró ante el corro de escritores latinoamericanos allí reunidos, escogió esa nacionalidad para sus víctimas porque entre los becarios no había bolivianos. No deseaba generar conflictos.