Conociendo el prestigioso caudal que caracteriza a este peculiar cementerio, no comprendía por qué ninguna guía de turismo recomendaba visitarlo ni nunca se hablaba de alguien famosx que estuviera o quisiera ser enterradx en él.
Conociendo el prestigioso caudal que caracteriza a este peculiar cementerio, no comprendía por qué ninguna guía de turismo recomendaba visitarlo ni nunca se hablaba de alguien famosx que estuviera o quisiera ser enterradx en él.
Esto no es un texto de poscritica, no es un ensayo, no es la transcripción siquiera de una conversación formal: esto no es sino una acusación.
Contra esta necedad habrá que darlo todo. La plata. / El oro. El fuego. La voz. La sangre. El tiempo. La piel. El roble. / La esperanza. Los hijos. Las canciones. El baile. Las ternuras. / Los puños. Los sueños. Los últimos zapatos / y sus rasgadas huellas.
Con mucha más razón debemos preocuparnos para que ninguno de nuestros gestos o actos beneficien, así sea indirectamente, a quienes insisten en controlar nuestras vidas, incluso a distancia.
Los días de San Valentín de hoy, no son los mismos de antes, en La Habana del asombro, en La Habana-regazo.
Esta coalición incluye a Rusia, Corea del Norte (RPDC), Cuba, Irán, Siria y Venezuela, países bajo sanciones económicas y políticas, especialmente de Estados Unidos y la Unión Europea.
Kelly Martínez-Grandal nació en La Habana en 1980. Es poeta, narradora, ensayista y crítica de arte. En 2024, ganó la Cintas Foundation Fellowship in Creative Writing.
“Este libro publicado por Casa Vacía es, sin lugar a dudas, un epitafio, el del propio Jorge Enrique o el secreto mejor guardado de la literatura cubana”.
“Y
Seamos benévolos, porque que con la Generación Cero todo es literatura. Oye, ¡todo es literatura cubana! Mi iPhone es literatura, mi Instagram es literatura, mi teta y mi pubis depilado son literatura, mi pene es superliterario, mis preferencias sexuales son literatura, mi disidencia…
La avalancha de videoclips que provocaron los accidentados y populistas festejos por el medio milenio de La Habana, terminan reduciendo la tan llevada y traída cubanía o cubanidad a una panda de fantoches danzantes adictos a la adrenalina, la testosterona y el estrógeno, que fluyen a mares en las paroxísticas cumbanchas.
De Joker (Todd Phillips, 2019) dijo Michael Moore: “por alguna razón, es una película de la que deberíamos tener miedo”. Lo mismo podría decir yo de su documental Sicko (2007). Aquel pasaje de Moore en Cuba, acompañado de un grupo de pacientes norteamericanos, fue como verlo caminar por el Ameijeiras con una careta de payaso.
Por detrás del Buzz Westfall Justice Center, en el multimillonario distrito de Clayton que tanto me recuerda a mi adorado Washington D.C., exactamente en la esquina de las avenidas Carondelet y Bemiston, paró mi taxi José Daniel Ferrer en persona.