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“He visto cosas bastante osadas en París, pero en La Habana es espantoso. París es una escuela dominical comparada con la capital cubana”.
Dos hermanitos sexagenarios entonces, rodeados de aquella infancia insular. Los dos fallecidos en el siglo XXI, tan pronto como dejamos de mirar la foto. Hoy.
‘Distintos modos de contar ovejas’ es una entrega de la serie ‘Epizootia’, una columna de la artista Camila Ramírez Lobón en ‘Hypermedia Magazine’.
“No la interrumpo / dejo que pinte / todo / lo que se vuelve tangible./ Me asusto / y respiro / para saber / si aún / soy espesor”.
Tribunal federal vota a favor de que hasta 30.000 migrantes de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela puedan entrar en los Estados Unidos cada mes.
Ana Vera Palomino (Lima, 1981). Comunicadora, escritora, gestora cultural, tallerista y fotógrafa. Ha publicado el poemario ‘Ausencias’, el fotopoemario ‘Memoria imagen’ y el libro-álbum ‘Poesía animal’.
La revolución la empezaron las mujeres, no los obreros.
“Lo que verdaderamente define a Oswaldo y Alexei es su coraje, su inquebrantable compromiso con la justicia y la libertad. Son héroes no por cómo murieron, sino por cómo vivieron y por el legado de resistencia que nos dejan”.
Es acaso el crítico de audiovisual más polémico de Cuba. Lo han descrito como “privilegiado y reciclador”. No termina de salir de una disputa para entrar en otra. Como esas películas que, por prohibidas, uno las busca más, no hay mayor tentación para seguidores y detractores que averiguar qué dijo o escribió Gustavo Arcos.
La Habana sigue siendo vitrina y puente (aéreo). La Habana sigue siendo, a veces, madre, y otras veces, madrastra. De los veinticinco bailarines del primer elenco de Danza Contemporánea de Cuba con los que grabé Fuera de escena, solo siete quedan ya en esa Habana que por estos días cumple 500 años de fundada.
Felipe Dulzaides vive en La Habana y acepta responderme un cuestionario: “Yo trabajaba para la cámara. Un trabajo que, irónicamente, refleja el drama existencial de ser un individuo culturalmente fuera de lugar. No puedo dejar de reírme: creo que siempre lo he sido, no importa el contexto”.
Once Upon a Time in Hollywood (Quentin Tarantino, 2019) es una de esas películas que albergan una mente de pecado. Como un molesto zumbido de mosquito o una punzante jaqueca, algo se cuece en lo más íntimo de su realizador.