Lo que hay que ver en las primarias de New Hampshire.
Aunque no lo parezca, en esa felicidad fascinante está la clave de la invasión militar de Moscú a Ucrania, una especie de limpieza dental que ya se estaba incubando en mayo de 1963.
Keila Vall de la Ville (Caracas, 1974). Escritora y antropóloga. Fundadora del movimiento Jamming Poético y coeditora de las plaquettes ‘Mermeladas para llevar I, II y III’, y de la antología ‘102 Poetas en Jamming’. Además, es autora de la novela ‘Los días animales’.
Una parte considerable de la herencia cultural inmueble del país está a tiempo de ser rescatada, pero se trata de una realidad inmersa en el caos generalizado que es hoy Cuba.
“Barrenderos de Cuba cuentan en qué condiciones limpian la nieve en el centro de Moscú”. Un reportaje de MSK1.RU.
El traslado de inmigrantes a ciudades como Denver por parte del gobernador de Texas, Greg Abbott, desata la polémica, en medio de las crecientes tensiones políticas y sociales.
La respuesta de EE. UU., dirigida a socavar la fuerza militar de los hutíes, podría enredar inadvertidamente a Washington en otro complejo conflicto de Oriente Próximo.
Ian Padrón (La Habana, 1976). Cineasta, director y guionista. Entre otros ha realizado el polémico documental sobre el beisbol ‘Fuera de liga’ y el largometraje de ficción ‘Habanastation’. Su pasión por la pelota lo ha llevado a ser parte de la Federación Profesional Cubana de Béisbol (FEPCUBE).
Fefita me esperaba en el solar y éramos felices. Cuando nos cansábamos de templar, entonces le hablaba de literatura. Nunca se había leído un libro. Todo le parecía aburrido, demasiado lindo y falso.
Cuando llegamos a nuestro edificio, por fin me miró. Tenía los ojos de mi madre y sus facciones aguajiradas de cuando jovencita, más o menos en los años del triunfo de la Revolución. No tuvo que decirme más nada. Los dos entendimos que los dos lo habíamos entendido.
Tengo un amigo que cuando habla de una mala obra de teatro se lleva la mano a la frente y sentencia: fatalité.
Esta es la única expresión que me viene a la mente cuando camino por las exposiciones, oficiales o no, de la XIII Bienal de La Habana.
El tipo me soltó: Estoy terminado. Ahora me toca a mí. Yo fui el hombre que mató a Oswaldo Payá, hace unos cinco o seis años.