“La pintura de Tomás Sánchez fabrica un mundo a partir de sí mismo y no a partir de una imagen del mundo, a partir de un espacio que es el de su propia percepción del espacio”.
“La pintura de Tomás Sánchez fabrica un mundo a partir de sí mismo y no a partir de una imagen del mundo, a partir de un espacio que es el de su propia percepción del espacio”.
I force myself to read everything I can about Cuba, talk to people inside Cuba, and listen to conversations to not disassociate myself from new turns of phrases and words in Cuban speech.
La cultura, como la democracia, debe incluir muchísimas maneras de pensar y de hacer, de lo contrario esto nos vuelve una especie de extremistas culturales.
La Seguridad del Estado china acusa a Taiwán de interferencia electoral tras la victoria de William Lai Ching-te, y da por hecho la reunificación.
Ataques israelíes en Cisjordania, cerca de los campos de Tulkarem y Balata, causan la muerte de siete personas, entre ellas un militante palestino.
“Tanto el comportamiento de los comisarios salientes como el de las nuevas encargadas, ha sido consistente con prácticas de censura y menoscabo de los derechos culturales”.
Nicaragua facilitó la entrada de más de 100 000 emigrantes en Estados Unidos, usando vuelos chárteres. Una operación multimillonaria ideada por el régimen de Daniel Ortega.
Aunque en la superficie todo parezca seguir su curso, y los periódicos barajen cada semana las fluctuantes prioridades de la “actualidad”, el mundo, tal y como lo conocíamos antes del 24 de febrero de 2022, ha dejado de existir.
Yo tengo un sueño de que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo: ‘‘Creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales”.
“No tocar” a Fidel Castro, como ordena el mandato estatal, supone mantenerlo en un circuito público controlado donde no tiene lugar la crítica; un circuito higienizado y “securitizado”, a prueba de riesgos, atravesado por la retórica de la amenaza y el control de daños.
Recomendamos no escuchar este álbum hasta bien entrada la noche (cuán “entrada” lo dejamos a la discreción del oyente).
«¿Es santiaguero? Todo parece indicar que sí, aunque los policías de Plaza de Marte lo señalen como turista y a esta entrevistadora como jinetera».
Se llamaba Miranda. O al menos eso decía ella en su perfil en Tinder: “Miranda S. Dzhugashvili”. Tenía 20 años, según la aplicación, y se había mudado hacía muy poco a Saint Louis, Missouri.