Cómo la vigilancia digital convirtió nuestras vidas en el producto más valioso del siglo.
Cómo la vigilancia digital convirtió nuestras vidas en el producto más valioso del siglo.
El ODC exige garantías mínimas de acceso, privacidad y libertad digital que permitan descentralizar el control, democratizar las redes y reconocer el acceso a internet como una prerrogativa cultural.
Tras la victoria de Trump en 2016, la periodista Masha Gessen alertó sobre el peligro del autoritarismo en EE. UU. y propuso seis reglas clave para resistir y defender la democracia.
Leo con mucho placer ‘Paroled’ (2025) de Legna Rodríguez Iglesias, novela breve, o más bien legniforme, publicada por el sello argentino Beatriz Viterbo.
El círculo secreto de donantes que impulsó a JD Vance ahora está reescribiendo el futuro de MAGA.
Las autocracias han aprendido a controlar el relato global: manipulan la información, moldean emociones y reescriben la verdad.
“Cocinado en el caldo de un ‘socialismo del siglo XXI’ cuyas líneas maestras se trazaron en la América hispanohablante, sustituyendo el mito de Fidel Castro por el de Hugo Chávez”.
“¿Eres menos hombre si no eres padre? Esa pregunta me ha acosado durante décadas. Pero he aprendido a amar mi vida sin hijos”.
La Habana vive en mí, respira y se revela como algo que no podría definir con exactitud, pero que me mantiene siempre a la expectativa de verla con otros semblantes.
Como una asesina en serie reconstruyo cada fragmento para no sentirme una prófuga. No sé si todo esto no era más que delirios de otros pacientes contagiados con la peste.
El Confidencial: “El broche de oro a la Eurocopa lo ha puesto el filósofo Santiago Alba Rico en un artículo reciente donde concluye que España no existe”.
“El crecimiento que ha experimentado Miami es un hecho sin precedentes en la historia de esta nación”.
“Líneas de ropa colgadas entre edificaciones ruinosas. Y ese concepto de la indefensión se mezcla con la tristeza”.
Salir de Cuba luego del 1 de enero de 1959 se volvió, tal vez, el mayor acto de esperanza al que pueda acudir un cubano.
Según la Autoridad Palestina, que gobierna partes de Cisjordania ocupada, 137 de los 193 miembros de la ONU ya reconocen un Estado palestino.
Las tensiones aumentan en Estados Unidos a medida que los nuevos inmigrantes obtienen permisos de trabajo y los residentes de larga duración, algunos de los cuales llevan décadas esperando, se sienten ignorados.
Gaza se enfrenta a una grave crisis humanitaria tras el alto el fuego, con 2 millones de personas luchando entre ruinas, escasez y desplazamientos a pesar de la afluencia de ayuda.
Para los represores cubanos no es suficiente con que la gente trate al KKK y al Führer como si de brujas ninfómanas y hombres-lobos se tratara.
¿Cómo vive un escritor privado de su trabajo? ¿Cómo seguir viviendo en un país donde pierdes el trabajo por expresar opiniones políticas consideradas no correctas? ¿Puente de zinc o de plata para el exilio? ¿Cuánto talento se ha perdido o frustrado de muy diversas maneras en estos años?
La población tiene un miedo tal que ni siquiera maneja la opción de una manifestación pacífica, en la que no solo intervengan artistas, intelectuales o periodistas independientes. Una marcha de brazos caídos a lo Gandhi, por ejemplo. No es suficiente la cuota elevada de estrés motivada por medidas impopulares.
En diálogo, tierra adentro, con el escritor Emerio Medina.
Es inevitable hallar referentes en su obra que cuestionan transversalmente las jerarquías, las estrategias de poder, las distinciones de clases, la arbitrariedad estatal, la coacción.
“Muchos cubanos de línea dura pueden pensar que Ignacio Berroa regresó a Cuba a tocarle a Castro. Pero para mí fue un regreso victorioso: poder regresar a mi país a tocar la música que siempre quise tocar, y darles la oportunidad de verme tocar a esos jóvenes que tanto me admiran, para que supieran que sí se puede”.
Siempre me han atraído esos coleccionistas relativamente jóvenes que atesoran obras que yo quisiera tener o que vi algún día en proceso. Ese tipo de colección me retrata. Así que esta entrevista François Vallée es un doble selfie. Los coleccionistas, con su olfato entre anárquico y romántico, casi siempre se adelantan a los críticos.