Las actas electorales venezolanas “son, sin duda, el tiro de gracia a la izquierda latinoamericana y, por extensión, a las izquierdas internacionales que callen ante semejante canallada”.
Las actas electorales venezolanas “son, sin duda, el tiro de gracia a la izquierda latinoamericana y, por extensión, a las izquierdas internacionales que callen ante semejante canallada”.
El destino de Argentina pende de un hilo: La promesa de estabilidad de Massa frente a la sacudida radical de Milei en la votación decisiva de este domingo.
Pablo Pacheco Ávila (Puerto Padre, Cuba, 1970) es periodista independiente y opositor al régimen cubano. Miembro del grupo de los 75 condenados de la Primavera Negra. Fue desterrado a España y vive actualmente exiliado en Miami.
“Si existe la tentación de juzgar estos problemas como la preocupación particular de unos paletos en el culo del mundo, un vistazo a mi vida revela que los aprietos de Jackson se han vuelto mayoritarios”.
“Los venezolanos estamos listos para deshacerse de la dictadura. ¿Nos apoyará la comunidad internacional?”.
“El actor impedido es el intermediario agónico más importante que existe entre el yo privado del actor y el ego del personaje”.
WSJ: “Para Xi Jinping, una victoria rusa sobre Ucrania reivindicaría la teoría marxista de la historia”.
The Economist: “El combativo economista marxista se centró en cuestiones relacionadas con el crecimiento”.
“La Habana y toda la Isla están perdiendo, ¡si es que no han perdido ya!, una guerra que no fue”.
Hace unos días, mientras presentaba mi novela Turcos en la niebla, hablé de la extrañeza que nuestros agobios totalitarios producen en el contexto continental, cuando en realidad dicha experiencia totalitaria, aunque rara en nuestro hemisferio, ha sido experimentada a fondo por buena parte de la humanidad en el último siglo.
Los sobrevivientes a Fidel somos ahora sus bastardos.
A mí nadie me dijo que iba a trabajar en una favela de Caracas. Porque eso que llamaban “la comunidad” era un suburbio con calles de tierra, perros sarnosos, niños descalzos y tipos con aspecto de asesinos.
“Durante mi estancia en España perdí el ‘chip’ que nos instalan a todos los cubanos desde que nacemos y, aguantar la sarta de tonterías, arbitrariedades, abusos absurdos, mezquinos y mediocres que constituyen la vida normal de cada día en Cuba, se me hizo intolerable”.
La Revolución creó desde sus inicios su propio conflicto, su propio enemigo interno y externo, y sus absurdas leyes para sostenerse, y eso la hace ilegítima, antinatural. La Revolución no es nuestra y nunca lo ha sido. No nos pertenece.
El dinero que salió de Cuba iba acompañado de una simple nota: “Enviamos este dinero para que los hijos de madres norteamericanas no nazcan esclavos”.
¿Qué ver durante el 40 Festival de Cine de La Habana?