La Fundación Ludwig y sus acólitos devienen en objeto de monitoreo del estado de los derechos culturales en Cuba.
La Fundación Ludwig y sus acólitos devienen en objeto de monitoreo del estado de los derechos culturales en Cuba.
Aunque en la superficie todo parezca seguir su curso, y los periódicos barajen cada semana las fluctuantes prioridades de la “actualidad”, el mundo, tal y como lo conocíamos antes del 24 de febrero de 2022, ha dejado de existir.
Yo tengo un sueño de que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo: ‘‘Creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales”.
Existía en La Habana un espacio donde una mujer abría a cualquier hora las puertas de su pequeña casa para recibirnos a todos.
Estos tipos son como una tropita de choque, una avanzada de vanguardia para partirle las patas al ángel Orlando Luis. Para reventarle las bolas al demonio Pardo Lazo.
Este régimen me ha convertido en una mala persona, motivada por la venganza y los pensamientos más turbios. En un enemigo del perdón.
Películas que se produjeron bajo el control absoluto de Alfredo Guevara… ¿Alfredo qué? Alfredo L. Guevara Valdés… ¿Y quién fue Alfredo L. Guevara Valdés?
Quiero escribir, pero me sale Miami. Lo mío no es la literatura, lo mío es Miami.
Las aterradas palabras de un cuento de Julio Cortázar son el espejo de otras palabras dichas en un discurso de Fidel Castro escuchado por el escritor a su llegada a Cuba. Las similitudes entre el cuento y el discurso saltan por doquier. ¿Qué hacer entonces con tanto compromiso ejemplar? ¿Con la “Policrítica a la hora de los chacales”? ¿Con “Reunión”? ¿Con El libro de Manuel?
Las ovejas, sin embargo, la tienen como fascinada. Le transmiten cierta fe en el futuro local y nacional. Esos balidos desvalidos le resultan una suerte de música sideral.
‘Descarga’ es una entrega de la serie ‘Cosa seria’, una columna de opinión del artista Omar Santana, en ‘Hypermedia Magazine’.
‘Gas en los poros’ fue estrenada por Prometeo, en La Habana y diciembre de 1961, bajo la dirección de Francisco Morín. En el reparto estuvieron Parmenia Silva y Verónica Lynn. Y fue publicada en ‘Lunes de Revolución’, el 27 de marzo de 1961.
Martí ―de cierta forma― sospechó que esa deseada internacionalización de la pintura mexicana vendría desde sus orígenes: desde la influencia mural de los templos mayas.