La Revolución es tan grande que, en oportunidades de absoluta obnubilación, llega uno a la ausencia de lastre. Eso se llama ingravidez.
La Revolución es tan grande que, en oportunidades de absoluta obnubilación, llega uno a la ausencia de lastre. Eso se llama ingravidez.
Una ciudad donde sus habitantes se dan el lujo de soñar, porque no cuesta nada, y los más soñadores ya tienen la huida programada.
Ernesto Fundora (La Habana, Cuba, 1967) es director, guionista, realizador de video clips y escritor. Su obra cuenta con cortometrajes, documentales y más de noventa videos musicales. Ha recibido numerosos premios y una nominación al Grammy Latino por “La negra tiene tumbao”, de Celia Cruz. Vive exiliado en México.
Empezó por un tuit. Yo había posteado algo predeciblemente de extrema izquierda y a favor de la Revolución Cubana.
Cuando la ficción no se nota: un filme sobre la adolescencia en Cuba y la espera del Yuma prometido.
Observó las aristas menos épicas, pero quizás más humanas, de la Revolución en sus primeras décadas.
Toda la libertad del mundo para actuar y toda la soledad para tomar nuestras propias decisiones.
El Parlamento de El Salvador aprueba una reforma constitucional que permite a Nayib Bukele, presentarse indefinidamente a la reelección.
¿Cómo administrar la herencia de Marx y del marxismo y de los proyectos políticos asociados a su pensamiento y doctrina?
En 1978, mientras Enrique Lihn flaneaba por Manhattan, Manuel Puig también daba vueltas por la isla neoyorquina, quejándose de la insularidad que significaba ser autor latinoamericano en tierra anglo. Por esos mismos años Reinaldo Arenas llegaría a Nueva York y moriría ahí mismo, culpa del sida. Y fue en Manhattan donde Néstor Sánchez se convirtió en un vagabundo que escribía con la mano izquierda.
Se dedica a la artesanía, a “sus creaciones”, como les llama. Al menos, desde que perdió la pierna, en el 1980. Muleta bajo el brazo, con el Quijote a sus espaldas, entorna los ojos bajo el mismo sol que hace resplandecer sus peces de colores.
El Comandante agotó varios habanos. Dejó que Inocencio mirara sin interrumpirlo. Se mantuvo en silencio junto a Cueto. Hasta que comenzó a amanecer. Para esa hora, Inocencio había terminado de mirar.
La Revolución se instituye como la instancia legitimante que incluye excluyendo. La única pareja de baile es ella misma y no bailar con la Revolución no es una opción.
Si a veces cuesta dialogar al interior de la familia, ¿por qué resolvemos tan fácilmente una guerra entre dos países, tan pronto como nos enteramos por las noticias?