Con gafas de escolta, bigotín de la KGB, pañuelito de Luis Vuitton (¿regalo de Ana de Armas?) y su impecable look de chulo con traje y corbata, desde un poster de autopropaganda nos sonríe feliz.
Con gafas de escolta, bigotín de la KGB, pañuelito de Luis Vuitton (¿regalo de Ana de Armas?) y su impecable look de chulo con traje y corbata, desde un poster de autopropaganda nos sonríe feliz.
Los rebeldes hutíes, que controlan gran parte de Yemen, advirtieron que atacarán a todos los barcos que naveguen por el mar Rojo, lo que ha disparado las alertas económicas mundiales.
‘Quiero’ es un libro sobre fantasías sexuales femeninas. Yo quiero hablar de César Aira.
Luz Escobar es periodista y fotógrafa. Durante su trayectoria, ha recibido múltiples reconocimientos, incluido el Premio Libertad de Prensa del diario español ‘El Mundo’.
“Son intelectuales orgánicos respecto a una hegemonía política sustentada en lo contrario que dice defender”.
I thought I could fly when really / I was just a leaf in a bird’s beak. // Pensé que podía volar, cuando en realidad / era sólo una hoja en el pico de un pájaro.
“Nuestros hijos nos salvan; desde nuestros pedazos, nos rehacen”.
“La patria existe donde esté mi hijo, donde estén él y mi esposa, donde la angustia sea expulsada por el cariño y la paz”.
La casa y la Isla (Alianza de Novelas, 2016) de Ronaldo Menéndez, y Los caídos (Sexto Piso, 2018), de Carlos Manuel Álvarez, decepcionan un poco, nos parecen inferiores a sus autores.
“¿Por qué siempre pensar la presentación danzaria con una obra musical como parte de ella? ¿Por qué utilizar una música y cómo se convierte esa música en parte de la obra en la que no exista distinción?”.
Estos son los cambios vitales y urgentes que necesita el pueblo ahora, por justicia y para impedir que se siga consumando el cambio fraude.
La escena del árbol con Carlos Massola y Mariana Alom tiene menos de dos minutos en pantalla y tardó seis días filmarse debido a la luz.
Como en el final del cuento “El muñeco” de Virgilio Piñera (durante décadas censurado por Virgilio Piñera en Cuba), los cubanos aguardamos ahora estúpidamente ser despedazados por las manos de nuestra propia inocencia.