Me hace gozar de un modo indefinible, / Yo, que siento por él; yo, que le llamo, / ¡Yo creo en el amor, porque yo amo!
Me hace gozar de un modo indefinible, / Yo, que siento por él; yo, que le llamo, / ¡Yo creo en el amor, porque yo amo!
El Consejo de Transición de Haití pretende acabar con el dominio de las bandas y abordar las profundas desigualdades de cara “al día después”.
“A través de la no confiabilidad del mundo, Ella propone hacer domeñable la realidad. Aunque no confía en la Utopía. Lo que la convierte en un cortocircuito del universo”.
“El Gobierno que con una centralización absoluta destruya ese franco desarrollo de la acción individual, no se funda en la justicia y en la razón, sino tan sólo en la fuerza”.
En un tiempo donde el mundo se desmorona y los sistemas fallan, ‘Genethliacus’ parece recordarnos que nacer es un gesto de resistencia.
La Revolución ha sido domesticada, pasteurizada, convertida en música de fondo para la sobremesa.
Silvio fue eso, un comodín ante el cual la Revolución crecía o se desmoronaba.
“Bájate un poco las mallas”, le sugiere el ministro a la modelo, “para que el agente vea cómo sale volando el cuervo”.
Ante la presencia de procesos de empobrecimiento cultural, el ODC urge a discutir la sostenibilidad de proyectos culturales emancipatorios en contextos de crisis sistémica y control autocrático.
Entre el improvisado público que se agolpa a ambos lados de la vía dolorosa corren susurros, frases aspiradas, de boca en boca: “Son los hijos, que vienen arrastrando el carro desde La Habana”. Y de la multitud, como un enorme coro, empiezan a llegarnos fragmentos de la historia.
Yo dibujaba con café, con tierra. Hacía una pasta machacando pastillas de los medicamentos que son de colores, como el timerosal, el yodo, el alusil para la acidez.
Esta ciudad nació de la sal del puerto / y allí creció caliente, deschavada, / el sexo abierto al mar. / El clítoris guiando a los marinos / como un faro de luz en la bahía.
Se me ocurrió que Cuba y Puerto Rico son, en verdad, de una gallina las alas. Las gallinas no vuelan, solo corren, saltan y se impulsan.
¿Dónde más frío, dónde más nieve, dónde más artificialidad y vida enajenada que en esa “Siberia tropical” que fue La Habana de fin de siglo?