‘Dios en las cárceles cubanas’ es un fragmento del horror oculto tras la desinformación y el miedo como instrumentos de dominación.
‘Dios en las cárceles cubanas’ es un fragmento del horror oculto tras la desinformación y el miedo como instrumentos de dominación.
La patria llora en la basura / buscando su foto de patria seductora, / patria con su reflejo / de cristales que no reflejan / sino al gris de los hombres.
“Si el régimen israelí comete otro error, la respuesta de Irán será considerablemente más severa”, declaró la misión iraní ante las Naciones Unidas.
“Es probable que todos los miembros actuales del gobierno terminen en prisión o, al menos, pasen el resto de sus vidas en reuniones legales. ¿Por qué?”.
“Marta Elena Feitó Cabrera lo único que le explicó a nuestro unánime parlamento fue una verdad compartida por todos los cubanos”.
A estas alturas, cuanto declaró la ministra no me sorprende: ha sido enunciado como si del otro lado de la pantalla no hubiera vida inteligente.
Una entrevista sobre estudios sociorreligiosos, subordinación académica y exclusión intelectual en Cuba.
Ruinas interiores, cuerpos fragmentados, símbolos antiguos, rostros sin rostro, selvas espesas y luces que no iluminan, sino que revelan la oscuridad.
Las dos primeras líneas en Talud (Bokeh, 2018), de Aleisa Ribalta Guzmán, resultarán definitorias: “Viste una foto del otoño, / te pareció que allí faltaba algo”.
Una escritura que desacraliza y destruye, a partir de elementos asociados a lo femenino, lo escatológico y lo sexual lésbico, los paradigmas impuestos por el poder opresivo del patriarcado.
“La Patria es agonía y deber”, sentencia Martí. Pero un poco de buen gusto, respeto por los cánones del arte, y una dosis de estética, no vendrían mal mientras agonizamos.
Me fui a caminar por Brooklyn. Tenía que hacer una tarea para la escuela sobre el amor en Nueva York y salí a buscar. Nada. Los americanos no se tocan, ni se besan en la calle, o yo tuve mala suerte.
Yolanda Pantin persigue, en el poema, la libertad, y sabemos, en el poema, que la libertad quedó atrás, mucho antes del lenguaje. Fuera del poema, la libertad es el poema.