Eurídice

En cualquier caso, la noche que no fui a verla ya estaba casada. Parecía vivir en varios lugares al mismo tiempo: Toronto, Dubái, Libia, de nuevo Toronto. En esa época todavía me llegaban correos suyos o veía en Facebook sus fotos con niqab. Era traductora: de algo le habían servido todos aquellos tumbos.

Lo más reciente

Repetir para contemplar

Creo que somos seres repetitivos, ¿no queremos reconocernos? Hace poco tiempo recuerdo que leía a Kierkegaard, él hablaba de que en vez del ‘amor-recuerdo’ lo que hay que avivar es el ‘amor-repetición’.

Lo + leído ahora