Discurso pronunciado en Lviv, Ucrania, en el marco de la conferencia Ukrainian Renaissance, organizada del 4 al 6 de julio de 2025 por Students for Liberty.
Discurso pronunciado en Lviv, Ucrania, en el marco de la conferencia Ukrainian Renaissance, organizada del 4 al 6 de julio de 2025 por Students for Liberty.
La reunión secreta se celebró cuando se acerca la fecha límite del 18 de abril para que Estados Unidos decida si volverá a imponer sanciones a la industria petrolera de Venezuela.
Las tropas rusas intensifican sus ataques en el este de Ucrania, apuntando a Chasiv Yar, mientras las defensas aéreas de Kiev se debilitan en medio del estancamiento de la ayuda de Estados Unidos.
Una entrevista sobre estudios sociorreligiosos, subordinación académica y exclusión intelectual en Cuba.
Ruinas interiores, cuerpos fragmentados, símbolos antiguos, rostros sin rostro, selvas espesas y luces que no iluminan, sino que revelan la oscuridad.
“Por alguna razón, se espera que los cuentos y películas hechos por cubanos traten sobre Cuba y, además, estén dentro de un espectro de crítica social”.
“Ya nadie cree en la revolución. El Gobierno de Díaz-Canel no concita ningún afecto ni respeto. El país no produce casi nada”.
La dama blanca besó mi frente / con beso casto, beso de hermano. / Besa la frente, la dama blanca / a los que deben morir temprano.
El apoyo internacional a la democracia atraviesa una fase crítica, debilitado por recortes financieros, presiones geopolíticas y el avance de tendencias autoritarias en todo el mundo.
Las dos primeras líneas en Talud (Bokeh, 2018), de Aleisa Ribalta Guzmán, resultarán definitorias: “Viste una foto del otoño, / te pareció que allí faltaba algo”.
’Libro de Arenas’ tiene una pulsión muy similar a la de ‘Necesidad de libertad’, pero tiene además la ventaja de que fue concebido por otros.
Marlene Azor es doctora en Ciencias Sociales y Humanidades. Entre otros libros, ha publicado ‘Discursos de la resistencia: Los proyectos políticos emergentes en Cuba‘, por la editorial Hypermedia, en 2016.
Agustín Acosta y Nicolás Guillén: ambos eran “de provincia”, estudiaron Derecho, presumieron de antiyanquis, cultivaron eso que se llamó “poesía social” y vertieron bilis sobre Lezama y Orígenes.
Miren esos ojos, compañeros, perdidos en la luz de la ventana o los raquetazos del Jefe. Destilan presencia y orgullo. Son biología hecha voluntad. Irradian ideas de un futuro con ínfulas de inmortalidad. Todo pulcro, todo positivo: fe, fuerza, fascismo.