Daniel B. Shapiro ha sido embajador de EE. UU. en Israel y director sénior para Oriente Medio y el Norte de África en el Consejo de Seguridad Nacional.
Daniel B. Shapiro ha sido embajador de EE. UU. en Israel y director sénior para Oriente Medio y el Norte de África en el Consejo de Seguridad Nacional.
Alejandro Armengol nació en Cuba y vivió en Estados Unidos desde 1983. Periodista y escritor. Se desempeñaba como director editorial de Cubaencuentro.
El Estado Islámico reivindica la autoría después de que hombres armados con uniforme de combate abrieran fuego y, al parecer, detonaran explosivos en el Ayuntamiento de Crocus.
“¿Crees que la Revolución va a seguir permitiendo que vivas sin trabajar, escribiendo a máquina el día entero con la pinga parada?”.
La cirugía se transformó en un montón de complicaciones. Pasados varios meses, me llamaron como consultor para tomar una decisión terapéutica.
Cómo Trump saca provecho de su presidencia con criptomonedas, negocios familiares y alianzas extranjeras.
‘Rojo’ es el nombre de la siguiente exposición de May Reguera. Un homenaje a los cuerpos femeninos silenciados.
Una nueva idea gana terreno en la Rusia de Putin: provocar el auge económico y social de las periferias. Este sueño ya tiene nombre: Siberización.
¿Ha llegado el minuto para nuestras letras de asumir aquello que Cabrera Infante sugiere en Tres tristes tigres: “Aquí siempre tiene uno que dar a las verdades un aire de boutade para que sean aceptadas”?
‘Dalila y su hermano‘ se filmó en el 2019, antes de que Rogelio Orizondo se fuera de Cuba, con un iPhone 6 y un deseo, supongo, de guardar lo único que puede tener valor en la vida: la alegría de vivir.
Entrevista con Mariela Brito a propósito del estreno, por la compañía de teatro cubana El Ciervo Encantado de una obra basada en la ecuación alimentaria de Mark D. Mifflin y Sachiko St. Jeor.
En Voltus V confluyeron proyectos muy disímiles, con preocupaciones que iban desde el software libre hasta la transformación social a través del arte y la reflexión crítica.
Guardián y Fidel se quisieron de verdad. Se llevaban mejor que si fueran familia. De hecho, lo eran. Dos guardianes del tierno totalitarismo tropical, los dos conservando la capacidad de sonreír, a pesar de la resistencia analfabeta o ilustrada de media nación y de exilio y medio.