La Isla es necesaria como signo. Su transformación real pondría en tensión esas narrativas.
La Isla es necesaria como signo. Su transformación real pondría en tensión esas narrativas.
Una gran civilización que tiene todas las razones para estar orgullosa de su historia, confiada en su futuro, y que aspira a ser siempre dueña de su propio destino económico y político.
El régimen comunista está más aislado que nunca y las reservas de combustible se están agotando. Los diplomáticos temen brotes de enfermedades y la extensión del hambre.
“No es un discurso de denuncia directa ni un posicionamiento simplificado, sino algo más cercano a la experiencia vivida”.
Hay que seguir sacando la basura de debajo del tapete donde la ha mantenido escondida el macabro gobierno cubano durante siete décadas.
Miles de personas acompañaron el féretro de Alexei Navalny en Moscú, junto a familiares, activistas y diplomáticos.
Los gobiernos utilizan selectivamente el lenguaje, los líderes o las instituciones religiosas para legitimar sus políticas y reprimir la disidencia.
La oscuridad no puede ser eterna. La luz volverá a los estadios de la Isla.
Desde 1898 hasta 2026, para Cuba se ha tratado siempre de un imperialismo independentista.
El régimen ha utilizado el exilio forzoso o inducido, así como las crisis que produjeron, drenando el capital humano del país.
“voy a morir / de una enfermedad tonta / callando / con oscuras frases de afecto”
Lo precioso es que, al escudriñar nuestra mortalidad, podemos hallar nuestra condición de eternidad.
Sylvia Plath sería como una especie de ‘femme fatale’ de la literatura, marcada por la enfermedad y la muerte.
Cuarenta piezas, cinco continentes y una idea común: la belleza hecha utilidad. De Japón a Brasil, cada objeto revela cómo el diseño traduce la cultura en forma, materia y tiempo.
El ODC expone la paradoja de esta movilización diplomático-cultural que pretende representar a “todos los cubanos”, homogenizados bajo la horma ideológica del gobierno cubano.
El animalario de Jorge Camacho es el más amplio y variado dentro del surrealismo cubano.
Trump endurece su política migratoria al deportar a presuntos miembros del Tren de Aragua sin juicio. Pero expertos cuestionan la amenaza real de la banda en EE.UU. y las pruebas del gobierno.
Israel interrumpe los servicios del consulado español a los residentes de la Autoridad Palestina, alegando el apoyo al terrorismo y la retórica antiisraelí de los dirigentes españoles.
México se dispone a elegir este fin de semana a su primera mujer presidenta, con las candidatas Claudia Sheinbaum y Xochitl Gálvez compitiendo por romper las barreras políticas.
Sandra Ramos (La Habana, 1969) es artista visual, curadora y profesora. Su obra explora una amplia variedad temática que incluye la nacionalidad, la identidad, las migraciones y el género. De su trabajo curatorial destaca ‘La huella múltiple’, en el año 2003.
En Virtudes, se grita. En Concordia, dos chiquillos se fajan a los piñazos. En Ánimas, se sobrevive.
Las viejas estructuras de las escuelas Pías se resisten a desaparecer bajo las capas de la desidia en que la isla sucumbe.
Llama la atención que los académicos afroestadounidenses, defensores de los derechos civiles y de las minorías en su país, no pregunten por los presos políticos o los derechos humanos en Cuba.
“‘La Tinta’ fue y sigue siendo la primera revista cubana de arte corporal. Este es un término que proviene del arte conceptual y nos interesaba explorarlo desde sus modificaciones estéticas (tatuajes, escarificaciones, perforaciones)”.
La reforma económica debe llevar a una mejora de la calidad de vida y el bienestar de la población, y es con ese avance importante que se deben ir abriendo espacios para las libertades políticas y democráticas, promoviendo la transformación del sistema político, pero con bases económicas solventes.
No he tenido una relación en un plano artístico con la institución. (…) Mis películas solo se han exhibido en la Muestra Joven; incluso Caballos, (…) tuvo un inicio tormentoso (…): Yo trabajaba con una persona que tenía vínculos con el ICAIC y llamaron a esa persona y le dijeron: “Bueno, o esta película o el ICAIC”.
“Una protesta contra la dictadura autoritaria de un sistema anacrónico y contra el mundo libre y su demagógico discurso de ‘igualdad, libertad, fraternidad’”.
Se armó toda una lucha entre figuración y abstracción. Fue una batalla lacerante, castrante y, total, para nada.
Una Cuba cubierta de harapos pintorescos, poblada por sujetos serviles, desesperadamente xenófilos, humildes al borde de la miseria y siempre listos a gritar ‘¡Bienvenido, Míster Marshall!’