Cuando Chris Nash, decidió iniciar ‘In a Violent Nature’ con una conversación fuera de campo, sabía que estaba haciendo una declaración de principios.
Cuando Chris Nash, decidió iniciar ‘In a Violent Nature’ con una conversación fuera de campo, sabía que estaba haciendo una declaración de principios.
Multitud de personas corearon “Putin es un asesino” y “No a la guerra” mientras marchaban, bajo una fuerte presencia policial, hacia el cementerio de Borisovsky.
Ofelia Acevedo, viuda del defensor de los derechos humanos cubano Oswaldo Payá, presentó una demanda contra el exdiplomático estadounidense autodeclarado culpable de espiar para la dictadura cubana.
El anhelo de construir un país demasiado idílico para los tiempos que se viven en Cuba.
“Nuestra falta de amor a la patria nos ha llevado a pactos de silencio, a no denunciar nuestra hambre, nuestra escasez de lo más básico”.
“Sueño con una Cuba donde la aspiración de los cubanos no sea irse, donde prevalezca un proyecto de nación inclusivo y pluralista”.
Una de las historias más poderosas del béisbol cubano es la de Armando Capiró.
“Para los agentes de seguridad cubanos no existe diferencia entre un periodista independiente y un disidente político”.
Contemplar la profundidad del otro como extensión de nuestro propio abismo.
¿Qué mejor destino para Roberto Fernández Retamar, que ver convertido a su personaje de Calibán en representación de la turba que agrede a las mujeres de Cuba y a los estudiantes de Venezuela?
Después de varias décadas contemplando el operar de la Revolución —del cuerpo institucional en que se ha concretado como forma de gobierno—, es posible especular que la Muestra Joven llegó a su fin, tocó fondo, it´s over…
“La historia es como el alquitrán impregnado, pero dentro, en algún lugar del pecho y duele mucho”.
En el 93 tenía 11 años. En ese tiempo mi mamá era el sostén de la casa. No le he agradecido lo suficiente a esa mujer divorciada, profesora de matemáticas con un salario de trescientos pesos que fue mi madre en los 90.
Estos son los momentos maravillosos que después desaparecen, sin dejar ni trazas, en esa matemática maléfica que llamamos todavía, por inercia ideológica, ‘nuestra memoria nacional’.