“Ana no solo quería mojarse, ella soñaba con sus Converse All Star”.
Fernando Almeyda (La Habana, 1992) es abogado y activista por los derechos humanos. Vive expatriado en Serbia.
Quiere hacer el viaje cual Dante caribeño, sin Virgilio y con una Beatriz incrédula.
Detrás de las glamurosas ceremonias y la fama de los laureados, se esconde una historia sabrosa en detalles, personajes olvidados y decisiones polémicas.
No pudo ser mejor. Él era mi Humbert Humbert. Y yo, su Lolita. Treinta y tres años contra catorce.
Es la Uneac, la organización que acompaña proyectos que coartan la libertad creativa, la que atropella a mujeres intelectuales; la que ideologiza y politiza el consumo culturaly educativo de las niñas y los niños cubanos.
No hay eventos a los que acudir: ni tertulias, ni festivales, ni espacios de opinión donde se pueda debatir qué se debería hacer con las estatuas, una vez que el sistema se desplome.
Instagram opera como un mecanismo que genera paquetes personalizados y mixtos de golosinas de pequeño formato. A continuación, voy a descargarle a comentar un poquito sobre cuatro pintores que me atraen sobremanera, y a los que llegué exclusivamente por Instagram.
Cada año se documentan alrededor de 14 casos de agresión sexual de delfines hacia los humanos, en Estados Unidos. Hay videos, incluso, de delfines agrediendo a humanos. Se puede observar como tienen el pene erecto y tratan de montar a buzos.
“Si yo hubiera podido soportar los niveles de represión que padecí en Cuba, hubiera seguido reportando y escribiendo desde allá. Por lo tanto, no emigré: tuve que exiliarme”.
“Un teatro de grupo donde se respire la comunión, donde no exista el ‘No se puede’, el ‘No se debe’. Un teatro sin pretensiones y sin censura es lo que más añoro. Hace falta un cambio”.