Boris Larramendi (La Habana, 1970) es músico, cantante y compositor. Fundador del grupo Habana Abierta. Su carrera en solitario cuenta con cinco discos. Vive exiliado en Miami.
Boris Larramendi (La Habana, 1970) es músico, cantante y compositor. Fundador del grupo Habana Abierta. Su carrera en solitario cuenta con cinco discos. Vive exiliado en Miami.
Los corazoncitos en los ojos no te dejan ver bien. Es muy de pinga el apego.
En una tensa confrontación ante el Parlamento Europeo en Bruselas, seguidores comunistas de Yolanda Díaz chocaron con exiliados cubanos que demandaban el fin de la dictadura castrista.
El veredicto de culpabilidad de Trump en el juicio por el pago a la actriz porno Stormy Daniels ha supuesto un ola de apoyo republicano al expresidente.
“Ojalá esta entrevista sirva de homenaje a tantos hombres y mujeres de bien, y de condena infinita a la cáfila infame del funcionariado castrista”.
Cuba se encuentra en una emergencia energética y alimentaria. A pesar de la gravedad de la situación, la comunidad internacional deja a la isla, como de costumbre, en un segundo plano.
Un grupo de expertos vinculado al Kremlin propone una explosión nuclear “demostrativa” para disuadir a Occidente de armar a Ucrania.
Las sanciones occidentales han dado lugar a una economía sumergida mundial, en la que China ocupa un lugar central, comerciando con productos sancionados y socavando los esfuerzos de Estados Unidos.
Europa está en alerta máxima tras una serie de presuntos atentados y de sabotajes vinculados a Moscú, que hacen temer intentos rusos de desestabilizar el continente.
Un día ella me llamó por teléfono: “Me aburrí del futbolista. ¿Quieres volver conmigo?” Y yo le dije: “Si el amor aflojara sus riendas, todos los seres que ahora se aman se harían guerra cruel; y si actualmente provocan movimientos armoniosos, entonces rivalizarían por destruir la máquina del universo”.
El Estado cubano es patriarcal y autoritario en extremo. Para ese tipo de Estados, resulta medular impedir el feminismo. Pero esa es una tarea imposible. El pasado 8 de septiembre, el autoritarismo patriarcal fue contestado con girasoles. El extrañamiento que produce una imagen de este tipo corrompe la solemnidad sobre la que se pretende legitimar la represión.
Después de nueve meses sin poder salir de Cuba, una amiga me invitó a entrevistar a Ai Weiwei en el Museo de Brooklyn. Allí nos conocimos. Hablamos ante el público y me di cuenta de que Cuba y su activismo no le importan a nadie. Cuba no es China. Nadie va a hacer por nosotros lo que nosotros tenemos que hacer. Ese fue el efecto que Ai Weiwei tuvo en mí.
La mano de patadas por el culo que nos van a dar a Lynn Cruz, a Carlos Lechuga, a Miguel Coyula, a Claudia Calviño o a mí, cuando no le sirvamos al sistema, va a ser con la misma fuerza y con la misma bota. No se trata del Decreto 373. Se trata del 349, del 370, de Palabras a los intelectuales. La cuchilla, cuando baja, baja parejo.