“La fábula trágica de Frankenstein y su creación se aferra a la médula del imaginario humano como alegoría tanto de la otredad como de la infinita soberbia humana”.
“La fábula trágica de Frankenstein y su creación se aferra a la médula del imaginario humano como alegoría tanto de la otredad como de la infinita soberbia humana”.
Los trámites relacionados con la educación en los Estados Unidos son mucho más complejos de lo que creemos. Cuando se tienen niños en edad escolar, no basta con llegar al país o cambiarse de casa, ¡es la escuela la que cobra protagonismo y alrededor de ella gira todo lo demás!
Archivos secretos de Hamás revelan una amplia vigilancia sobre los palestinos en Gaza, dejando al descubierto una red que controlaba la actividad política, las redes sociales y las vidas privadas.
Ulises Toirac Abelenda es guionista, director, dramaturgo y actor humorístico. Sobre sus consideraciones respecto al presente y perspectivas de la vida cultural y cotidiana de Cuba, conversamos con él.
Teniendo entre 10 y 12 años, Chocolat fue vendido por el precio de 18 onzas de oro a la familia Castaño, originaria del País Vasco.
The Wall Street Journal: “Algunos de los ‘agitadores externos’ contra Israel son compañeros de viaje de La Habana”.
solo siete años tiene el niño. el marido de su madre dice que sacará de él un buen hombre de trabajo. por las tardes lo lleva a la entrada del bosque.
Carlos González Arenal (La Habana, Cuba, 1970) es director de cine, guionista y fotógrafo. Ha dirigido y escrito cortometrajes y documentales. Reside en Madrid.
Se ha dicho que Delerue es a Truffaut lo que Nino Rota es a Fellini. En la colaboración de ambos para Jules et Jim, queda demostrado. En Hiroshima mon amour, Delerue compone una especie de sinfonieta en cuatro tiempos para un filme que debió ser un documental. En Le Mepris, demuestra cómo un simple leitmotiv puede llenar el ámbito emocional de todo un filme.
La gramática del poder necesita un objeto sobre el cual ejercer su acción. Incluso cuando los artistas se las han ingeniado para subvertir el poder, los círculos de poder se las han ingeniado aún más para anular dicha subversión. Tal vez la subversión solo es posible allí donde la sombra de la mano legitimadora no alcanza.
Se me antoja un paralelismo entre el reino animal, salvaje, con sus reglas propias, y el modo cívico en la convivencia humana de hoy. Y en todo esto aparece y me estremece sobremanera la figura de Ariel Ruiz Urquiola.
La obra de Juan Miguel Pozo es el lugar de la libertad perfecta, esa libertad que es el privilegio de los artistas auténticos: «¿Puedes tener una lista de ideas comprometidas mientras estás en la lista VIP de todas las ferias internacionales? ¿Se les puede pedir a los artistas lo mismo que a los políticos?».