La Revolución es tan grande que, en oportunidades de absoluta obnubilación, llega uno a la ausencia de lastre. Eso se llama ingravidez.
La Revolución es tan grande que, en oportunidades de absoluta obnubilación, llega uno a la ausencia de lastre. Eso se llama ingravidez.
Un halo de tristeza y esperanza para aquellos que se encuentran en la Isla y quienes han buscado un futuro allende los mares.
Sólo dos detalles han impedido que el presidente cubano Miguel Díaz-Canel sea un invitado de honor en el Congreso estadounidense.
La gente de ‘la cultura’ suele ser estúpidamente esnob y, mucho más, cierta izquierda latinoamericana que sufre complejos de inferioridad.
Lo que llamamos ‘pasado’ son nuestros recuerdos. Lo que llamamos ‘futuro’ son nuestros deseos.
Un lugar adonde nadie haya escuchado nunca hablar de Fidel, Revolución, trabajo voluntario, Período Especial, reordenamiento monetario.
En Cuba, la noción de canasta básica alimentaria (CBA) no es técnica: es una disputa política y epistemológica.
‘Vivir en junio con la lengua afuera’, revisa el título de un poema de Reinaldo Arenas, sustituyendo el verbo “morir”, por una insistencia en “vivir”.
Un dibujo gestacional que no viene del útero, sino del alma.
Todas las ediciones de ‘Paradiso’ fueron accidentadas. Pero ninguna tanto como la que apareció en la editorial norteamericana Farrar, Straus & Giroux (FSG).
Borges aconseja mirar bien el cielo estrellado, la luna espléndida porque, pudiera ser la última. / Yo tan mirona / tan dada a contemplar / tan polilla / tan mirahueco / oh Dios / tan ratón de museo / como Borges / también tengo los ojos enfermos y el pronóstico de una ceguera hereditaria.
El riesgo, bien lo sabe Andrés Isaac Santana, es el signo del ensayo.
Kelly Martínez-Grandal nació en La Habana en 1980. Es poeta, narradora, ensayista y crítica de arte. En 2024, ganó la Cintas Foundation Fellowship in Creative Writing.
“Este libro publicado por Casa Vacía es, sin lugar a dudas, un epitafio, el del propio Jorge Enrique o el secreto mejor guardado de la literatura cubana”.
“Y
Durante años, tuve muchísimo miedo de mencionar la carta. Los amigos íntimos de Mendieta me habían contado muchas historias aterradoras sobre el Sr. Andre. Nunca lo había conocido, pero sabía que era un famoso artista anglosajón, que también podía ser un asesino.
Los republicanos de la Cámara de Representantes intensifican los esfuerzos de destitución contra el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, alegando infracciones de la ley de inmigración.
México y EE.UU. refuerzan medidas migratorias: migrantes detenidos en la frontera Ciudad Juárez-Texas serán rápidamente deportados por el INM, tras un aumento en intentos de cruce.
Rusia refuerza los lazos académicos con Cuba en el V Foro de Rectores, destacando más de 100 convenios universitarios, lo que marca un crecimiento constante de la influencia de Moscú en La Habana.
El fin de una época de anuencia bipartidista y el inicio de un período de lucha de las élites de la antigua política para mantener su poder hegemónico.
Crecí en un medio en el que existía un orden policial con un fuerte basamento en el lenguaje. Y claro, toda política es un asunto lingüístico. Hay un contrato no escrito en el que palabras como democracia y oposición —son solo un par de ejemplos— son denostadas, pertenecen a un afuera.
“Villa Marista es casi imposible de describir, es un sitio con características paranormales, pues precisamente está hecho para que no pueda ser descrito e ilustrado. En eso radica la tortura psicológica, en ello radica su especificidad controlada, en no dejar huella, no dejar rastro”.
El Fondo de Fomento para el Cine Cubano tiene muchos simpatizantes. Me atrevería a decir que los detractores somos unos pocos. Hay algo muy perturbador: si el Fondo lo da el ICAIC, que es la única industria de cine en Cuba, con un archiconocido expediente de censura, ¿cómo pueden llamarlo cine independiente?
Este texto viene porque hace unos días se llegó a un punto de no retorno con eso de la tiradera a Claudia Calviño, a mí, y a Santa y Andrés. No una tiradera del Estado, ni de los segurosos: una tiradera de algunos de la “contracultura”, que al final son más policías que los policías. En mi ser no hay espacio para el odio. Pero tampoco voy a aceptar mentiras.