“Cualquier mortal que ame el deporte y tenga sangre en las venas veneró a Mireya Luis”.
“Cualquier mortal que ame el deporte y tenga sangre en las venas veneró a Mireya Luis”.
Vanity Fair: “¿Cómo? ¿El Donald Trump que incitó una insurrección porque no pudo admitir que perdió la última elección?”.
Washington Post: “El presidente tropezó repetidamente, y el expresidente hizo afirmaciones falsas repetidamente”.
Ucrania ha lanzado un ataque con drones dentro de Rusia, destruyendo una parte clave de su disuasión nuclear y revelando graves vulnerabilidades en la seguridad militar rusa.
Carlos D. Lechuga publica ‘Sórdida tropical’, “el ‘American Psycho’ de la Cuba de la transición”.
Cuando Chris Nash, decidió iniciar ‘In a Violent Nature’ con una conversación fuera de campo, sabía que estaba haciendo una declaración de principios.
El desmayo es una suspensión del yo. A eso hay que aspirar en la escritura, aunque se hable en primera persona.
La foto de este lunes de noviembre ilumina otro sentido subterráneo de esas palmas que revientan buldoceadas en un verso olvidado.
De lo que se trataba era de hacer un claro en el bosque. Una especie de patio interior. Una claraboya para visibilizar la barbarie.
En lugar de ser convertida por la turba en un ser odiante, ella solo sintió pena y compasión por sus atacantes.
En un choque de alto riesgo, Brasil, tricampeona olímpica, se enfrenta a Cuba, vencedora de la Copa Challenger de Voleibol 2022, en la eliminatoria de Río camino de París, en pugna por una codiciada plaza olímpica el 6 de octubre.
Según informe, China y Cuba acuerdan establecer una base de espionaje de alta tecnología cerca de Florida. El acuerdo supone un importante flujo de divisas hacia La Habana y refuerza la presencia de Pekín en la región.
“Se puede estar de acuerdo o no con Milei, pero nadie puede dudar de que ha logrado atraer a multitudes de personas de todos los estratos socioeconómicos”.
El presidente Joe Biden publica una orden ejecutiva para establecer estrictas normas de seguridad y privacidad para la IA.
Alguien podría decir: he aquí una más de los que quieren hacerse un nombre a costa de nombrar a los que ya se han ganado el suyo. Pero se equivocan. Nosotros no queremos un nombre: los queremos todos y al mismo tiempo. Queremos ver arder el Kempinski como vimos arder Notre Dame. Somos las hijas putas que parió la mujer del carpintero.
“Mi trabajo ha estado relacionado con la pobreza del país, no como denuncia, sino porque soy parte de eso: del descalabro. Soy parte de la psicología del hombre aislado. El que da vueltas y vueltas sobre lo mismo y ha llenado toda su tierra de huellas. Son las grafías de lo perdido, de la sequía y el abandono”.