Cuando alguien decide escribir sobre un mundo sin bondad, es como si alguien se metiera en una caldera hirviendo de la que es imposible salir.
Cuando alguien decide escribir sobre un mundo sin bondad, es como si alguien se metiera en una caldera hirviendo de la que es imposible salir.
La desgracia de Tamara es infinita; más difusa que la bola del mundo, más caliente que la arena del Sahara, más pesada que la Antártida; más profunda que la desesperación, la desolación y la desesperanza, todas juntas.
A pesar de un año de estancamiento de los frentes de batalla, el objetivo de reconquistar el 20% de Ucrania bajo ocupación rusa parece poco prometedor.
En ‘Fracturas’, Andrés Castellanos no fotografía Cuba; fotografía su silencio. No retrata un país, sino la caída de su imagen.
En su dimensión política, el rentismo es más conveniente para el régimen. Asegura la desmovilización ciudadana.
“En la filmografía de Fernando Pérez palpitan las angustias existenciales de nuestro tiempo”.
Las cuatro últimas palabras que papá me dijo, nunca se las había escuchado en cuarenta y dos años: “Vete al carajo, hijo”.
Te acuerdas, Sylvia, cómo trabajaban las mujeres en casa. / Parecía que papá no hacía nada.
Mi padre andaba ennoviado y se negó a exiliarse sin que mi madre lo acompañara.
La antología El compañero que me atiende (Hypermedia, 2017), de Enrique Del Risco, da constancia de la presencia del “compañero” temible que se infiltra en la vida de los cubanos: una metáfora de la sombra de terror que siempre está persiguiendo y observando.
Hablar de su estilo es un enorme signo de interrogación, porque para Jamila Medina la literatura nunca es juego de composición sino de exploración.
No fue el embargo estadounidense el que llamó “malnacidos” a los cubanos, ni “anormales”, ni “lumpen”, ni “escoria”, ni “gusanos”.
La actriz María Isabel Díaz (La Habana) es la primera “chica Almodóvar” cubana por su papel en la película ‘Volver’. Recientemente estrenó ‘En los márgenes’, ópera prima de Juan Diego Botto, donde comparte reparto con Penélope Cruz, Juan Diego Botto y Luís Tosar.
No sabrá siquiera / De su propia Muerte / Muerte ignorada / Quizás peor que la muerte que duele / La que deja constancia y espanto de decir / “Ah, miren, estoy muriendo” / El tiempo es horror / El infinito.