Hay algo profundamente violento en un maniquí moderno.
Hay algo profundamente violento en un maniquí moderno.
“La instalación ‘Piedra iluminada / piedra no iluminada’ de Wilfredo Prieto es una obra que desafía al espectador a cuestionar las dualidades y contradicciones inherentes a la existencia humana”.
Imagina una versión en miniatura de un órgano, con su propia estructura y funcionalidad, pero de tamaño microscópico. Eso es un organoide.
Observó las aristas menos épicas, pero quizás más humanas, de la Revolución en sus primeras décadas.
Toda la libertad del mundo para actuar y toda la soledad para tomar nuestras propias decisiones.
El Parlamento de El Salvador aprueba una reforma constitucional que permite a Nayib Bukele, presentarse indefinidamente a la reelección.
¿Cómo administrar la herencia de Marx y del marxismo y de los proyectos políticos asociados a su pensamiento y doctrina?
¿Acaso hay algo más melodramático que la memoria, que la facultad y la práctica diaria de recordar?
Entrevista con los cineastas Miguel Coyula y Lynn Cruz publicada originalmente en idioma sueco en la revista ‘FLM’.
¿Qué conceptos expresa la no figuración? ¿Puede la ausencia de contenidos referenciales de un cuadro llenarse de múltiples y contradictorios valores ideológicos? ¿Puede un proyecto estético que ambicionó cifrar y descifrar la plasticidad de las formas justificar su valor social? Estas son algunos planteamientos que guían Trazos en los márgenes (Arte abstracto e ideologías estéticas en Cuba), de Ernesto Menéndez-Conde.
La foto de este lunes de noviembre ilumina otro sentido subterráneo de esas palmas que revientan buldoceadas en un verso olvidado.
De lo que se trataba era de hacer un claro en el bosque. Una especie de patio interior. Una claraboya para visibilizar la barbarie.
La pregunta clave es si no se hartará Mamá Natura de tanto reciclar cantidades industriales de derrames y decida dejar morir toda especie que de sus bondades dependa.
‘Pregonero’ es una entrega de la serie ‘Cosa seria’, una columna de opinión del artista Omar Santana, en ‘Hypermedia Magazine’.
En cuanto decidías lanzarte al aire, te cubrías de sudor, apretabas los dientes y cerrabas los ojos, te estremecías y murmurabas casi en silencio: ¡Timshel!